Una sombra tan solo seras

viernes, 1 de septiembre de 2023

 

                         A  LA  ORILLA  DEL  EBRO

Soy un modesto filósofo de ribera. Si me califico como tal, se debe a que mi principal ocupación es ver pasar el Ebro desde mi ventana, ahí estoy al acecho por ver si pasa otra vez mi vida, pero Heráclito lleva un par de milenios teniendo razón. Los filósofos áticos y descalzos nos dan un baño de realidad a los filósofos de boina y porrón como un servidor, como además tienen razón el baño es siempre diferente. Bañarse dos veces en el Ebro es metafísicamente imposible, como de chaval no tuve estas sabidurías incurría una y otra vez en nadar en un rio que parecía igual a si mismo. El que era diferente cada vez era yo y es lo que solemos discutir algunas madrugadas Heráclito y yo. Se deja caer de vez en cuando por mi tertulia de amigos muertos pero no viene mucho porque se fuma y no está acostumbrado al humo. Lleva uno más de medio siglo viviendo a la orilla de una metáfora y por eso soy sentimental y fantástico, al mismo tiempo soy practico y he optado por la ducha. Ducharse en la ribera de una metáfora es otra forma de mojarse pero es un poco hacer trampa. La bañera tuve que quitarla por mi tendencia a gritar ¡Eureka! y salir en pelota por el pasillo cada vez que la usaba, me costó ducharme sin boina pero a todo se acostumbra uno. También cambie el porrón por el catavinos con gran escándalo de mi abuelo que fue molinero, y jamás se metió en rio ni acequia y tuvo la precaución de beber solamente tintos a granel muy asentados y más negros que los cojones de un grillo, duró hasta los cien años coincidiendo su final con la generalización del embotellado y clarificación de estos caldos, no quisiera establecer una relación directa entre ambos hechos pero ahí lo dejo. Como ven Vds. se van sucediendo las generaciones de pensadores riojanos y lo único que nos diferencia es la forma de bañarnos. Es algo que debería hacer meditar a los que se dan importancia, a los que se mojan y a los que permanecen secos aunque diluvie, que también los hay. Ahora toca pasar de la filosofía a la política (también de ribera) y esto lo hago con mi acostumbrada inconsciencia, sumergiendo a nuestros políticos en el rio de la vida y convirtiéndolos en genero fluvial; tenemos al político cangrejo, que siempre va hacia atrás, y al barbo que se alimenta de fango, y a la rana que se va transformando como quien cambia de camisa y es experta en saltar de charco en charco, y al bivalvo de rio que se cierra en cuanto lo tocas y eso que nunca tiene una perla dentro, pero hay moluscos a los que para vivir les basta la promesa de que encierran aljófar (nunca merece la pena el esfuerzo de abrirlos para el resultado que se obtiene) Pues eso, que aquí estoy a la orilla del Ebro pescando (sin muerte) y lo que va saliendo es lo de siempre; la piscifauna de la derecha antes descrita que es lo que va repoblando los cauces españoles. Al PP le ha venido de perlas Vox para hacer cosas que querían hacer pero no se atrevían. Ahora los disparates se adjudican a Vox y el PP se lava las manos ignorando que hay manchas que no se van. Aquí ya han cambiado el nombre de la biblioteca Almudena Grandes y no les ha hecho falta Vox. Las revoluciones siempre han consistido en cambiar los nombres y subirse los sueldos. Están las guillotinas tiritando bajo el polvo. (que diría el poeta). Siguiendo con las metáforas acuáticas, el emérito y la infanta regatean en las aguas de la isla de Wight. He hablado personalmente con San Brandan que es el que controla por allí las profundidades por ver si despierta al Kraken, que engulle veleros para desayunar. El muy cuco me ha respondido que no se mete en política y que nos busquemos la vida para derrocar como hicieron los franceses. Un ser fantástico lo último que pierde es la esperanza y después el humor; yo confío en ver pasar al Bribón camino de Zaragoza surcando una metáfora, y tengo medio convencido a Cosme García (el riojano inventor del submarino) de que me preste su Garcibuzo en la versión armada. Si alguno quiere hacer un comic le cedo la idea. El plan B es situarme en el puente de hierro y tirarles la estatua de Sagasta cuando pasen (hay precedentes) Iremos viendo que más cambia de nombre en La Rioja y como se bañan los políticos sin mojarse. Mientras tanto aquí me tienen para lo que deseen, viviendo tan ricamente a orillas de la historia, por eso me conviene también el nombre de orillero como bien sabe cualquier sudamericano, porque habito en mi propio arrabal. Acabare con algo de Don Antonio, que ya saben que es costumbre que me gusta

: ¿Cuál es la verdad? ¿El rio / que fluye y pasa / donde el barco y el barquero / son también ondas del agua? / ¿O este soñar del marino / siempre con ribera y ancla?

Por lo demas paciencia y barajar. A estos politicos tambien se los llevara la riada. Nos vemos en el Mediterraneo.

 

 

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