HIPOCRESIA
Cada
día escribo menos debido a que me siento como una voz que clama en el desierto
y a mí el calor me sienta muy mal. No he escrito acerca del famoso beso por no
parecer que defiendo a un patán. La gran pregunta (que al parecer pocos se
hacen) es: ¿Cómo un gañan de este pelaje puede llegar a ser el director de una federación
deportiva que mueve millones? Si escarban Vds. un poco en el resto de
federaciones comprenderán muchas cosas y se darán cuenta de que la famosa transición al igual que en la judicatura
y en otros importantes estamentos nunca tuvo lugar en el deporte ni se la
espera. Dicho esto, diré también que NO me gustan los linchamientos, si alguien
comete un crimen (así sea el de asesinato) se le juzga con todas las garantías y
si resulta culpable se le ahorca con verdugo profesional y todas las garantías procesales.
No creo que el feminismo progrese por arrastrar delincuentes por las calles y
recuerdo a estas airadas mujeres que actos así no dan, si no quitan la razón (o
parte de ella) a las víctimas. Aún estoy esperando las disculpas del movimiento
Me too acerca del caso Woody Allen. Las graves acusaciones se dirimieron en
sede judicial con todos los pronunciamientos favorables para el señor Allen,
pero el vociferante movimiento siguió a lo suyo y las pelis de este señor
siguen censuradas en muchos sitios de forma cobarde (porque nadie tiene los
ovarios de decir que es una censura) simplemente no existen. El señor Allen muy
consciente de cómo funciona el mundo ahora, se ha sentado a tocar el clarinete
para no cansarse mientras espera las disculpas. Tenemos también el nuevo caso
de los jovencitos en celo de la Universidad de La Rioja que, como todo el ganado actual, tienen la berrea por
WatsApp. La zafiedad es evidente y no es muy esperanzador que los implicados
sean futuros educadores. Dicho esto, el que a los 18 años no haya dicho
chorradas parecidas será porque no ha vivido y yo lo lamento por el (o por
ella). También diré, en mi ignorancia, que hay una gran distancia entre un
chiste zafio y la realidad, pues aquí nadie parece distinguir que no es lo mismo
decir (de forma privada) le rompería las
bragas que hacerlo realmente y así lo distinguía el código penal
castigando de forma ejemplar el segundo comportamiento (que me parece de perlas
y más les tenía que caer) e ignorando el primero. Lo he dicho aquí muchas
veces: NO se puede censurar un chiste privado por grosero que sea. El humor es
grosero con frecuencia porque cumple una función; que te rías de la zafiedad. Yo
lo que veo es que vamos camino del Gran Hermano de Orwell, y les recuerdo que
un mundo políticamente correcto es un mundo profundamente aburrido. A mí no me
preocupa que los/las que no estén de acuerdo conmigo me deseen los siete males
y la lapidación, a mí lo que me preocupa es que empiecen a caer piedras de
verdad y me descalabren. No digo que apruebe estas conductas que voy
mencionando, digo que la reacción no me parece sana y desde luego NO es el
camino para cambiar la realidad. En el fondo del alma del ser humano
siempre ha de latir la rebeldía y siempre ha de haber un punto (inevitable) de
maldad; todos la tenemos y lo importante es contenerla para que se quede ahí,
en el terreno fantástico de nuestros oscuros deseos que jamás deben salir a la
luz. Si se encuentran Vds. con un individuo/individua que diga no tener esas pulsiones para poder asi criticarlas en los demas, les aconsejo que salgan corriendo; él/ella probablemente no lo saben pero son
talibanes o peor aún, rancios inquisidores que ya no juzgan los hechos si no
las intenciones, y que andan buscando un auto de fe donde dar suelta
(precisamente) a esas oscuras pasiones que deben quedar en el interior del ser
humano. Ayer mismo soltamos un par de gracietas toscas un amigo y yo para echar
dos risas, observé alarmado que ambos echamos una rápida y disimulada mirada a
nuestro alrededor por si había algún sicofante a la escucha; parecía que estábamos
1960 contando un chiste de Franco. Está claro que la sociedad va cambiando pero
es igualmente innegable que el alma del ser humano sigue siendo la misma. No
han conseguido cambiar su esencia ni religiones, ni sistemas filosóficos, ni
dictaduras. No lo conseguirá tampoco está averiada ideología de lo políticamente
correcto que ahora está de moda. Lo que es necesario, por tanto, es llegar a un
compromiso de convivencia. Hay que dejar de oír las voces de los/las que se
indignan en los medios porque viven de ello (y espléndidamente) hay que empezar
a oír al sentido común que nos dice que sin un acuerdo entre hombres y mujeres,
entre realidad y deseo la humanidad se habría extinguido hace tiempo. Si Vd. no
ha contado nunca un chiste grosero o cruel, si nunca le ha deseado (in pectore)
la muerte a nadie, si nunca ha fantaseado con meterla (o que te la metan) antes
o después de romper unas bragas o unos calzoncillos (si es que aún se usan
tales adminículos) Tengo para Vd. un diagnóstico:
¡Mentiroso/a!
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