VOTAMOS LO
QUE TRAJERON AQUELLOS POLVOS
No
es posible ejercer el mando sin cabrear a alguien. Los militares, imbuidos de
esta gran verdad (de Perogrullo) inventaron los galones para resolver este enojoso problema. Si estas en el ejército y
recibes una orden solo has de mirar los galones del que la emite y compararlos
con los tuyos; si sales perdiendo, obedeces. Este ejemplo no debería ser
aplicable en política. Precisamente en política debería tratar quien manda, de
administrar lo que hay y legislar con prudencia, tratando de molestar al menor
número de votantes posibles con leyes beocias y/o innecesarias. No emitir
ordenes si no negociarlas. Pero es esto como hablar de las nieves de antaño ¡Fuerunt! En estas elecciones que se
avecinan, quizá algún político de izquierda caiga en la cuenta (¡Tarde!) de que
cabrear a un español tiene más riesgo que torear a un Miura (y esto sin medir
la cuerna) Los pacientes que me leen ya estarán aburridos de mis diatribas
sobre carriles bici, leyes animalisticas, uso del monte, imposición de lenguaje
inclusivo… y no sigamos que sería un sin vivir. Pues estas son las
consecuencias de tanta ley y de tanto inflar el B.O.E. No son solo cuantiosas
multas, si no también la composición del parlamento que está a punto de
estallarnos en los morros. Estoy viendo a más de uno de estos políticos de
izquierdas que nos han llevado a esta situación, como a esos chiquillos que
destripan el juguete por ver el mecanismo y luego se echan a llorar porque no
funciona. Por lo visto nadie les explico a estos nenes que a los juguetes hay
que tratarlos con cuidado para que duren, y al votante español como si llevase
una mecha puesta (que la lleva). A un toro cuatreño no le puedes entrar como a
una becerra, y estos chicos odian tanto el toreo que no saben que esta ley
funciona de forma universal con todo tipo de bestias (obispos, ministros,
eméritos, y otras gentes de buen vivir) Los de Vox andan más listos, y por eso
confían en los toreros para que le den verónicas y revoleras a la cultura, y ya
van juntando a la cuadrilla para debutar con picadores. Volverán los tendidos de sombra a
florecerse de mantillas y puros de sortija, y además el maestro podrá ofrecerle
la faena al emérito que ya habrá vuelto y esa no se la pierde (mientras al fondo del palco le venencian manzanilla de Sanlucar y le cortan unos taquitos de 5J Reserva). ¡Ay! ¡Cuánto tronío!
Nos describían a los españoles los extranjeros en sus libros de viajes como
unos paisanos mal vestidos, mal comidos, bajitos y cabreados. La talla de la
raza ha mejorado mucho, las estrellas Michelin tapan nuestra hambruna milenaria
y nos vestimos a la última; pero el cabreo hispano, la ferocidad numantina, el
que aquí nunca se busque ganar al enemigo si no aniquilarlo, parece que son
cosas que llevamos incrustadas en el ADN histórico. Aquí nunca se consideró que
habían hecho por nosotros los romanos, no nos engatusaron con sus calzadas y
acueductos. Tuvieron que llegar casi a la aniquilación para doblegarnos,
aprendizaje que se nos quedó y que luego aplicamos con saña a judíos, moros y
liberales. Aprendimos muy bien lo de arrasar, lo de construir obra pública
duradera y barata sin embargo parece que no dejo huella. Así de caprichosas son
las leyes que rigen la genética y las empresas constructoras modernas. Espero
equivocarme de medio a medio y nada me gustaría más que tener que rectificar
mis tormentosas previsiones electorales. Uno acaba siempre por convertirse en
lo que no quiere y yo soy una Casandra que se afeita dos veces por semana.
Veremos lo que hay que escribir el lunes si una necrológica o un bautizo.
Mientras tanto (que la precaución nunca sobra) me voy a fatigar la biblioteca
(lo único que puede ya uno fatigar) a ver si encuentro el: Manual revisado del Boy Scout, de William S. Burroughs. Practico
librito con diversas tácticas revolucionarias y fabricación de armas de
ocasión. Un auténtico breve manual de como echarse al monte que me regalo en
2017 (La Felguera Editores) mi tronco Ricardo, (que acostumbra aparecer por
estos papelines). Adelantados que somos y precavidos, que ya lo aconsejaba Don
Francisco de Quevedo; “que más valía ser
adelantado de un cachete que serlo de Castilla”. Como siempre digo, hay que
releer más a los clásicos. Y por si alguno no lo ha hecho, participo a Vds. que
estamos a punto de entrar en el pupilaje del domine Cabra (la nueva identidad
de Feijoo), osea del hambre viva y la laceria (¡otra vez!), y que nos cambiaran
los garbanzos por guijarros que nos quebraran los dientes, y la sustancia de la
olla por infusiones de tocino que nos darán patina de cristiano viejo, y
háganse con un palillo para tenerlo en la comisura de la boca y parecer recién
comido, que será más importante posar de hidalgo ahíto que de menestral hambrón
que eran todos comunistas. Nos volveremos a sustentar de mentiras, que parece
que alimentan y luego son todo aire. No se podrá asistir a los colegios
electorales con camisetas donde ponga: Que
te vote Txapote. Así que la que tenía yo preparada para acudir a las urnas
con: ¿Por qué no te comes los hilillos de
txapapote. Y de postre la Goma-2 de Atocha? sospecho que será mejor dejarla
en casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario