BANDERAS
Han
plantado una bandera de España como mi sala de estar en medio de mi pequeña
ciudad. Bien, esto no debería ser motivo de alarma ni escandalo excepto para un
viejo anarquista descreído como yo. Lleva uno en el disco duro aquello de que
las banderas son trapos manchados de sangre y mierda detrás de las que se
esconden los canallas. Como digo, este viejo anarquista esta desengañado, soy
un nihilista que renuncio a la dinamita y al puñal, es decir no soy nada que es
lo que corresponde a mi contradictoria forma de pensar. Le tengo, no obstante, un respeto a
la bandera por los miles de españolitos que se tuvieron que arracimar en torno
a ella para vender sus vidas a precio de laureada algunos, y de soldado
desconocido otros. Y esto en todos los tiempos, en todas las épocas. Entonces
yo, que me considero al margen de las veleidades vexilológicas (que ganas tenia
de meter esta palabra en algún papelin, es como meter un elefante en una bañera)
me pregunto por qué la izquierda se dejó arrebatar ese símbolo. ¿Cómo la
bandera de todos paso a ser usurpada por las gentes del fachaleco? ¿Cómo es
posible que se lleve la bandera de España: en un reloj, en un fino orillo que
circunda el cuello del polo, en un detalle discreto en fin, para identificarse
entre sí como de una opción política determinada? Como miembros de una secta;
también se lleva mucho en la correa del perrito, que los viejos nos fijamos en
todo, y se ve algún chihuahua que parece el león de las cortes de tanto símbolo
patrio en el abriguito que lo cubre. Los que se sienten preocupados por estas
cosas deberían rastrear cuando la bandera de España entro en la misma categoría
que la bandera sudista en los EEUU, el de la enseña fake y casposa. Acaso se produjo como reacción durante la
transición cuando este país estallo en banderas: Ikurriñas, senyeras, gallegas,
comuneras, republicanas del 36, y un poco apartada de todas la roja y negra de
la CNT. Proliferaban en pegatinas y camisetas, en los mítines y por las ferias
de todos los pueblos. Nadie antepuso la bandera de España a su banderín
regionalista, y por eso se la quedaron los fachas. Insisto en que a estas
alturas mi escepticismo me obliga a declararme sinbanderista, uno que además respeta razonablemente las banderas de
los demás, que en realidad es respeto a los infelices que murieron por ellas.
Están las viejas banderas tiritando bajo el polvo. Pero es lo que tienen de
toxico las banderas; que no es lo mismo la que bordaba Mariana Pineda, que las
banderas que volvieron al paso alegre de la paz, pero ambas costaron sangre.
Los responsables de este tremolar de símbolos en las almenas están como siempre
a otra cosa más productiva. Como buen español no rendiré mi bandera, que en mi
caso es ninguna y me habría gustado ser el capitán Nemo, y seguramente ya fui nadie con Ulises en la cueva del
Polifemo. Que lo que quiero probar es que el anarquismo es tan viejo
(lógicamente) como la autoridad, y cada vez que se nombra un nuevo alguacil o
un nuevo inspector nace un anarquista, aunque él no lo sepa ya se lo ira
explicando la vida. Se me paso el arroz para andar trepando una barricada y
además me rodeo de libros que paran una bala mejor que un saco terrero y a la
opinión de un cretino como si tuvieses un escudo contra la estupidez. En mi
circulo místico aun discutimos si el hombre nace ácrata como si no hubiésemos
leído a Rousseau ni a Nietzsche, como si las revoluciones fuesen grandes oleos
colgados en los museos, aun no nos hemos puesto de acuerdo si el primer
anarquista fue Caín o Abel, ni si enarbolar la quijada de burro constituyó el
primer tremolar de bandera conocido. A estos pobres les hace mucha ilusión
pensar que poniendo una bandera del tamaño de su cuarto de baño van a ofender a
alguien ¿Qué necesidad hay de desengañarles? Es un sentimiento mezquino y
barato el de ofender gratuita e impunemente al otro, dejemos que lo disfruten ¡Es tan fácil hacerles felices! El problema es, como siempre, que la bandera se
usa como lona de camuflaje para pasar de matute mucha intolerancia, para tapar
las vergüenzas, y por eso nos preguntamos también en mi círculo si la hoja de parra
de Adán y Eva constituyo la primera
bandera, y si la compañera Eva engatuso al compañero Adán o este entró al trapo
con la vista puesta en lo que luego iba a tapar la parra, y que una vez tapado
empezó a llamarse vergüenzas, pues antes se llamaba coño y picha. Como ven no
es un anarquista descreído el mejor ni el más objetivo para hablarles de
banderas. Siempre me he preguntado por que estas gloriosas enseñas llegan casi
intactas a nuestros días, y es porque es lo último a lo que le mete el diente
la polilla. Prefiere emprenderla con una Biblia o unas obras completas de
Menéndez Pelayo, misterios de la naturaleza.
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