CACERIA DE
RECUERDOS
Por
fin tenemos un embajador norteamericano en España que no solo sabe dónde está
Peralejos de las Truchas si no que sabe pronunciarlo a la perfección. Si esto
no destila un delicado aroma de: Bienvenido
Míster Marshall, que baje Berlanga del cielo de la comedia y lo vea. El que
el embajador sea embajadora y negra hispanohablante, simpática y tipo afro, no
hace sino redondear el perfume berlangiano y encantador del asunto. Tampoco
conviene olvidar que el que los EEUU te manden un embajador así en vez de uno
que venga a leerte la cartilla o explicarte las normas de la United Fruit, es
una lotería histórica que hay que agradecer y encima nos ha tocado dos veces. Lo
que se prueba leyendo el libro de Claude G. Bowers: Mi Misión en España, memorias que escribió mientras desempeñaba el
cargo de embajador durante la guerra civil. Leyéndolo se comprende que fue de
los pocos embajadores que protesto contra la supuesta “neutralidad” de las
potencias que al cabo fue una de las razones de peso para la victoria de los
sublevados. Sale uno en busca de noticias amables como un inglés pirao con
salacot y cazamariposas. La noticia risueña es mariposa esquiva y delicada y lo
que priva en el parque mediático es la cotorra argentina; chillona,
territorial, especie invasora que emite noticias fake y anida ya en todas las
cadenas televisivas. La mariposa ya no existe y hay que inventársela. Así que
me invento el lepidóptero que vuela por puro optimismo y que esta sin
clasificar. Yo me niego a clavarlo en un corcho y prefiero sacarle esta foto en
baja resolución que suelen ser mis papelines. Confiemos en que en Peralejos de
las Truchas cante The Boss, en cuyo
caso estoy seguro que en primera línea de escenario una chica afro estará desmelenándose,
discretamente rodeada de atléticos jóvenes con el pelo al dos que no hacen caso
al concierto. Quería bajar a Berlanga del Olimpo de la comedia donde lo tengo y
no sabía cómo, así que he salido a hacer el entomólogo (que es cosa de mucho
contento) y he cazado esta mariposa. Les recuerdo que la mariposa puede ser
bestia horripilante cuyo batir de alas provoque un huracán, pero yo por una
noticia (y por Vds.) me arriesgo a salir de safari y a abatir estas peligrosas
fieras corrupias que entretienen y no muerden. Me veo de expedicion porque las minas del rey Salomon de mi infancia son inagotables, y como en los TBO y en las buhardillas de mi fantasia; de Morcillón y Babalu, pero seguramente ahora eso será racista. Se lo
voy a contar a Berlanga cuando baje y veras como nos reimos.
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