LA
13 RUE DEL
PERCEBE
Acabe
ayer con unos de mis héroes en los tebeos (entonces no se llamaban comics) y caí
en la cuenta de que un personaje de tebeo como yo (el gato Pumby) no había despedido
al gran Ibáñez. Mortadelo y Filemón eran de los poquísimos personajes de tebeo
que uno seguía leyendo con cuarenta años, y era porque te seguías riendo con
ellos. La 13 Rue del Percebe fue la casa de vecindad donde crecimos juntos los
niños del estraperlo y los del Seat 600. A pesar de su humor delirante no perdió
nunca Ibáñez el contacto con la realidad de la que saco algunas de sus mejores
historias, y aquí al final les he dejado un par de buenos ejemplos; cuando
retrato a Aznar y a Bárcenas en sendas historietas. Que sepamos las quejas no
fueron excesivas, lo que sorprende dada la soberbia de ambos personajes. Pero
no hay que olvidar que Ibáñez era intocable, meterse con Ibáñez habría sido
como meterse con la morena de la copla osea atacar un símbolo sagrado, un hito
de la memoria juvenil que es donde se anclan todas las memorias que vienen después.
Me parece que también estos dos breves dibujos resumen parte de lo que ha
sucedido en estas elecciones; que ha sido ni más ni menos que la gente tiene
memoria y que el PP tiene un pasado. No confiaba yo ni en lo uno ni en lo otro,
pero resulta que un gran suspiro de alivio se ha dejado oír esta noche gracias
a que teníamos las ventanas abiertas por el calor; paralelamente en muchas
casas se han ido a la cama sin cenar pero no por falta de posibles, si no para
digerir mejor el sapo con el estómago vacío. Veremos lo que sucede porque queda
lo más difícil, que es construir la torre de Babel con peonaje que habla
distintas lenguas. Si consigue esta hazaña arquitectónica no quedara otro
remedio que reconocerle como a uno de los políticos más hábiles que ha dado la
historia de este país, aunque alguno antes de admitirlo prefiera probar un
invento del profesor Bacterio. Pues aquí les dejo, junto con estos dos pequeños
dibujos que muy bien podrían (y deberían) servir de memento mori a la plana mayor del PP; de esa calavera que tenían encima
de la mesa nuestros antepasados para evitar la vanitas y recordarnos que las encuestas las hacen los mortales. A Sánchez,
por el contrario, no le van a faltar en el carro los que le iran susurrando al oído:
recuerda que eres mortal, o como se
diga tal frase en las diversas lenguas oficiales. Pasen un buen día y procuren
que no se les note esa sonrisa en la boca cuando vayan a por el pan. Es de mal
gusto.
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