MI FAMILIA Y
OTROS ANIMALES
En
menos de un siglo hemos transitado de una civilización (que ha durado milenios)
donde cada cual comía lo que podía, al
mundo actual donde cada uno come lo que
quiere. Hay que alegrarse en el sentido de que la humanidad ha alejado el
fantasma de la hambruna (ya sé que no en todos los sitios) y nos encontramos en
pleno hartazgo. Pero como todo cambio humano nada de esto es inocente.
Somos
omnívoros, para los que ese día no fueron a clase (que fueron muchos) quiere esto decir que comemos de todo,
y no solo que podemos comer de todo,
si no que debemos comer de todo. Esto
no lo digo yo, lo dicen varios premios Nobel (como Severo Ochoa) y diversos
estudios científicos. Nos bajamos del árbol y viajamos a la luna y tenemos You
Tube gracias a que algún antecesor además de fruta se zampaba pájaros, ratones
y lo que encontraba. Esta ración extra de proteínas desarrollo nuestro cerebro,
nuestra visión frontal y nuestro bipedismo (consulten a Arsuaga). Es esta una
larga introducción para explicarles que el veganismo (como se ha dado en llamar
a la tendencia de no comer carne) es más propio de los herbívoros, que para eso
tienen varios estómagos y rumian, que de los humanos actuales, y quiere decirse
que si siguiésemos comiendo fruta seguiríamos persiguiéndonos por las copas de
los árboles. El que esto fuese más deseable que inventar la imprenta o las
religiones es otro debate diferente a este y que nos llevaría a otros jardines.
Bien, como los que me conocen saben bien, me importa muy poco lo que coman los demás
(siempre que puedan comer, que tengan
con qué) pero como dije, ninguna construcción humana es inocente y esta tampoco,
y aunque los seudocientíficos tontolabas
que pululan en el veganismo intenten persuadirnos de que lo suyo es lo natural,
jamás van a recibir un Nobel de fisiología por sus ridículas afirmaciones. ¿Qué
porque me meto con lo que come esta pandilla? Pues porque conociendo al ser
humano vamos camino de que en un futuro no muy lejano ellos me prohíban a mi
comer carne, y a mí lo que me pone muy nervioso son las prohibiciones y las
imposiciones (por ejemplo yo jamás les obligaría a ellos a comer carne o a
volver a examinarse de esas clases que no asimilaron en la EGB) No solo se
saltaron las clases de ciencias naturales; también hicieron novillos en las de filosofía
(aunque ahora sea una maría, una materia prescindible) Así, tengo que oír
cotidianamente chorradas sobre los derechos
de los animales. Si hubiesen ido a clase sabrían que los animales ni han tenido
nunca derechos ni los pueden tener… por el sencillo motivo de que NO pueden
tener ni tendrán nunca deberes; y como sabemos los que sí fuimos a clase, ambas
cosas van unidas de manera indisoluble. Así pues vamos creando un mundo en el
que todos tenemos deberes para con
nuestro prójimo y la sociedad, lo cual nos hace sujetos de ostentar derechos, y en este escenario parece que hay quienes
solo tienen derechos: los animales, los adolescentes y los Borbones, perdonen
Vds. la broma pero es para que se comprenda mejor (hablamos de gente que no
completo su educación y por eso hablo con parábolas). Esto no quiere decir
(como interesada y torticeramente nos quieren hacer creer) que se pueda hacer lo que se
quiera con un animal, o que estuvieran desprotegidos. Yo metería en la cárcel a quien los torture o los haga
sufrir innecesariamente (este último
adjetivo va porque a algunos hay que matarlos para comérselos y debe hacerse
sin inútiles crueldades) Pero es el caso que ya existía una ley que impedía
esas cosas, solo que (como tantas) no se aplicaba. Como estamos en España y en
una civilización que se derrumba, en vez de hacer cumplir la ley hacemos otra más
disparatada. Escribo este papelin no porque crea que vaya a convencer al
veganismo (ya saben Vds. que soy tonto pero no ingenuo) si no porque ya tengo
una edad y no trepo a los arboles con la agilidad que otrora me caracterizaba,
porque mi cola nunca fue prensil y porque (de vez en cuando) me aprieto un chuletón.
En fin, sospecho que este asunto no tiene remedio y el único objeto de estas
quejas es no morir en silencio como les paso a casi todos mis amigos
vegetarianos, y esto último no es una boutade es una realidad, igual que es un hecho que yo no les he sobrevivido por comer
carne, sino porque el azar es en principio imparcial pero suele cargar las
tintas con quien comete disparates. En cualquier caso todos vamos a terminar en
el mismo sitio (la fosa) y más o menos al mismo tiempo generacional, (comamos lo que comamos) la única diferencia
es que yo lo sé y los animales (bendita sea su inocencia) no. Muchos de estos que hablamos fingen no saberlo pero es que confunden la inocencia con comer lechuga. Y voy a dejar en
el aire, porque no me gusta extenderme, una reflexion que sera para otro dia: el hecho de que en España (y en general en casi toda Europa) hay ya más mascotas que niños, cosa a la que no tengo
nada que objetar, pero intenten Vds. que les pague su jubilación un gato. Yo
tengo uno y nos queremos mucho, pero cuando se lo he planteado me ha dicho
¡Miau!
No hay comentarios:
Publicar un comentario