LA LEY
SECA EN ESPAÑA
Días
pasados, intentaba yo explicar a la gente a la que regalaron un diploma de
educación general, que no existe ningún derecho que no tenga la contrapartida de
un deber, y bromeaba yo diciendo que en este país tenemos conjuntos biunívocos
que solo tienen derechos sin su correspondiente contrapartida (los animales,
los adolescentes y los Borbones, bromeaba yo) Como siempre la realidad me
atropella y pasa por encima de mis chistes. Desgraciadamente una niña (¡11 años!) ha sido
violada por otros “niños” (luego justificare las comillas) y he aquí que a los
autores de esta infamia ni siquiera se les podrá castigar sin postre. La
justificación de esta enormidad es que a esa edad son inimputables por no saber
distinguir el bien del mal. Bien, ya les anticipo que yo (y la inmensa mayoría
de la gente de mi generación) éramos auténticos monstruos, gente extraña y
seguramente muy enferma pues a los 14 años sabíamos perfectamente diferenciar
el bien del mal, otra cosa es que eligiésemos el uno frente al otro. Les pondré
un ejemplo, a esa edad (y antes) ya sabíamos que estaba mal que los curas nos metiesen mano, y con la edad de la inocencia
ya periclitada, sabíamos también que nadie iba a hacer caso a nuestras
denuncias (tal cosa no existía, un menor no podía denunciar a un sacerdote)
entonces recurríamos a nuestra probada agilidad y a corresponder a ciertas
miradas melifluas con miradas asesinas, en un juego mudo de sobreentendidos que
ambas partes sabíamos muy bien que quería decir: “como te pases te clavo el compás en los cojones” así conseguimos
la mayoría de nosotros salir con nuestro culo intacto de esa complicada edad.
Pero he dicho también que sabíamos dónde radicaba el mal y cuando robábamos un
lapicero o unas peras, como San Agustín, sabíamos que estábamos robando y que
si te pillaban era un acto que traería consecuencias. No quiero pensar lo que
hubiese pasado en el caso de saber que aun en el caso de matar a ese cura con nuestros cortaplumas no nos
hubiese pasado nada, que hubiésemos salido indemnes e inimputables. Estoy
convencido de que a pesar de que éramos unos benditos y bastante ingenuos,
nuestra adolescencia hubiese sido más sangrienta y las páginas de “El Caso” se hubiesen tenido que ocupar
de nosotros. Estoy diciendo que un “nene”
que viola ya no es un niño, mal que le pene al juzgado que vive de ello.
Evidentemente no se le puede castigar de la misma forma que a un adulto, pero
tampoco se le puede dejar el mensaje de que “eso
está feo y vas a tener que ir al psicólogo por malo”. Primero porque el
niño ya lo sabe, y si Vd. intenta
explicarle eso, el niño lo que pensara (con toda lógica) es que Vd. es
gilipollas y le perderá el poquísimo respeto que le pudiera tener; y segundo
por lo de los derechos y deberes antes dicho, no se puede educar a nadie solo
con el palo o solo con la zanahoria (en el bien entendido de que no me estoy
refiriendo al palo físico) Además leo
(espantado) que los nenes, que la
fiscalía de menores se ha apresurado a soltar, están amenazando de muerte a la
familia de la víctima con un comportamiento absolutamente lógico, pues si matan
a alguien de esta familia saben que tampoco les pasara nada, y la familia de la
víctima, con buen criterio, está pensando cambiar de ciudad. Así pues tenemos
instalado en nuestra sociedad a el jovencito Al Capone que ya ni siquiera
necesita comprar policías y jueces porque estos se le han rendido de antemano.
Para
completar este sombrío y ridículo panorama, leo la noticia de una señora que se
ha ido a la peluquería durante 45 minutos dejando a su perro solo, y cuando
vuelve se encuentra a la policía en su casa por una denuncia de una vecina,
pues no se puede cometer tamaña crueldad. Ante tanta estupidez se me ocurre que
desde luego sobra policía, pues si acuden con tanta premura será que no tienen
nada más urgente que atender; y esos sueldos (y los de los políticos que lo
consienten) desde luego que estarían mejor invertidos en contratar más personal
sanitario, que sí que va a hacer mucha falta para atender a victimas vista la actividad de la infantil
Cosa Nostra que nos acecha. Yo no tengo soluciones, me limito a señalar en este
papelin que hay gente (políticos y jueces) que cobran muy bien por proporcionar esas soluciones y que no lo
hacen porque es claro que esto no funciona. A mí me da un poco igual, porque
educado en otros tiempos yo pongo remedios (seguramente poco ortodoxos e
ilegales) Cuando salgo a la calle, tengo pagados (con recargas de móvil,
chuches y pelis porno) a una banda de inimputables de 13 años que me hacen de
guardaespaldas. A grandes males… pequeños remedios.
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