HISTORIA Y
ELECCIONES
Todos,
como los fósiles de dinosaurio, venimos de un mundo desaparecido, el de nuestra
memoria, el de nuestro pasado. Lo que fuimos define lo que somos de manera
fundamental y sin embargo nuestros recuerdos, que somos nosotros, son algo vago
y lejano, son una especie de fotos borrosas en blanco y negro que hay que ir
armando con paciencia, como quien restaura una película de celuloide con mucho
cuidado y supliendo los fotogramas borrosos con imaginación, y si uno es
medianamente inteligente aplicando dosis generosas de autocompasión y cariño
retrospectivo. Nadie podría soportar su pasado en crudo, sin la digestión del
tiempo que olvida piadosamente nadie podría afrontar su pasado (osea su vida,
sus recuerdos) sin taparse las narices de vez en cuando, excepto los canallas.
Ser canalla implica no tener pasado, o lo que es lo mismo, reinventárselo todo
y volverlo a armar de manera que nosotros quedemos de puta madre y los ruines
sean los demás. Este mecanismo es más fácil de montar de lo que parece, pues
como nos revelo Sartre el infierno son los otros y abrazando esta
tranquilizadora hipótesis ya está uno medio perdonado, y este es el primer paso
para no perdonar ni una a los demás, que es uno de los atributos de la mala
gente. Este perdón
mucho tiene que ver con la farsa cristiana del mismo nombre que es más cómoda
aun, porque gracias al perdón de los pecados y al arrepentimiento de última
hora te puedes dedicar a ser un hijo de puta con intensidad y sin incomodos
melindres y después irte derecho al cielo (o al menos te puedes aferrar a eso
para no ver tu retrato de Dorian Gray)
Esa es
pues nuestra pequeña historia, la de todos nosotros, o dejándola sin apellidos
simplemente la historia y por eso el
poder está contantemente reescribiéndola. Esto ya lo supo ver muy bien Orwell
cuando sustituyo a la historia por el ministerio de la verdad en 1984, obra en
verdad demasiado clarividente. La gente se pasma con las anticipaciones de
Verne y suelen pasar de refilón por las profecías de Orwell o directamente las ignoran. A mí esto
me parece normal pues las visiones de Verne son vistosas litografías de
submarinos, cohetes a la luna y demás prodigios tecnológicos, y para comprobar
las Orwellianas hay que mirarse al espejo que es más incómodo y más terrible
(Dorian Gray)
Por
todas estas cosas de los recuerdos y la historia es importante pues escribir la
historia, enseñarla, ser pesados, no dejarla caer en el olvido (que esa es la
esencia misma de la historia, combatir la desmemoria) Y por esa misma
importancia de la historia, del relato, el poder no deja de acudir al
ministerio de la verdad para que constantemente sus poceros desatasquen la
mierda que ellos mismos producen. Si les insinúas que es más barato y más sano
producir menos detritus te mandan a un sicario o te reeducan, como esto es una
democracia se recurre a otras soluciones y te linchan en las redes sociales
(que viene a ser lo mismo pero sin sangre) Y no olvidemos ¡Por favor! Que el oficio
más antiguo del mundo es el de cazador y después el de mentiroso. Efectivamente
cuando alguien fue capaz de contar una trola y convenció a sus compañeros de
cueva que los bisontes que pintaba les harían cazar más bisontes, empezó a
escribirse la historia a la vez que se generaba una casta sacerdotal. Somos
pues (en ese sentido) hijos del engaño. Nuestros parientes más cercanos, los chimpancés,
son capaces de la violencia y de la ternura pero no del engaño, no saben mentir
y por eso no han bajado del árbol.
Si les
cuento esto, que Vds. ya saben, es por eso mismo, porque lo obvio es
precisamente lo que hay que estar enseñando siempre, lo obvio ¡gran paradoja! es
lo que jamás debe darse por sabido, y este es el sencillo mecanismo social que
mueve lo que ahora se denomina Fake News y que ha pasado a ser casi el único
argumento que maneja la derecha. Si la realidad contradice tu discurso si,
terca, se interpone entre tú y el ansiado sillón pues te la cargas y ya está.
Decía Borges que la teología es una rama de la literatura fantástica y ahora
hemos conseguido que la historia lo sea también y este papelin lo escribo para
exorcizar la avalancha de “fakes” que nos esperan en un año doblemente
electoral como este, va a llover espeso y seguido osea que vayan sacando Vds. los
paraguas que en el presente caso equivaldrán a hacer memoria, a recordar y
tirar de hemeroteca, a mirarse al espejo aunque no nos guste lo que vemos ¡Ah!
y cuidado con el fuego amigo, (agua en este caso) acompañen el paraguas con un
buen impermeable, las mentiras que más duelen, el chirimiri que más empapa, es
el de “los nuestros” (sean estos quienes sean, que me morire sin saberlo) A ver si hay suerte y no cogemos
un catarro que a estas edades son muy malos, el ultimo nos costó cuarenta años
de cama, y hay quien dice que seguimos convalecientes. ¡Salud y pesetas!
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