Una sombra tan solo seras

viernes, 23 de diciembre de 2022

 

                                             YIRA, YIRA

Ya conocen Vds. este tango lleno de verdad. Es fatal que todo vuelva, ocurre desde que la tierra da vueltas alrededor del sol (que me perdonen los terraplanistas, soy un iluso) A cada una de estas revoluciones le llamamos año y normalmente antes de llegar a las 100 vueltas te mareas y te caes. Para olvidarnos de esta circunstancia (de que suena la sirena y se acaba el billete y hay que bajarse para que se pueda montar la siguiente generación) hemos tramado el aturdirnos con las navidades y también para engañarnos fingiendo que avanzamos cuando solo estamos dando vueltas. Eso es el hombre y eso es la humanidad, un niño montado en un carrusel del que algunos no se quisieran bajar nunca y otros se tiran en marcha agobiados por las campanillas y las lucecitas, y mientras tanto vamos inventando la pintura, la literatura y otras amenidades porque como decía Baroja; el caso es pasar el rato, que es lo que estoy  haciendo ahora mismo a costa de la paciencia de quien lea estos papelines. Siempre escribo en contra de las navidades al llegar estas fechas porque me parece injustificado celebrar una vuelta a un círculo, figura geométrica que esta pasada de moda desde que los griegos averiguaron lo que podía dar de sí (muy poco). Ya habrán observado que he evitado el, entrañables fechas, que es lugar común hermano del incendio devorador y primo del silencio sobrecogedor, y eso es porque la navidad ya es, en sí, otro lugar común al menos desde el Cuento de Navidad de Dickens que la redujo a tópico. Pues eso, que una vez completado el circulo estamos en el mismo sitio solo que una vuelta más viejos y un poco hartos de las lucecitas y de la factura que generan, cuando además lo interesante sucede siempre en la penumbra, lo que pasa es que la sombra es gratis y lo gratuito genera desconfianza entre las nuevas generaciones acostumbradas a que les cobren hasta la respiración. Creen que pagan por la claridad, pero es solo ese miedo infantil a estar a oscuras del que nunca nos curamos del todo. Vivimos en una atracción de feria en la que nos montaron nuestros papas y nos cabrea que se acabe el viaje porque la taquilla está cerrada y no hay a quien comprarle otra vuelta ( las religiones siempre venden fichas para otro viaje pero no sabemos si es un timo) y esa es quizá la mayor pega de esta feria, esa y que a pesar de tanto giro vamos a muy pocas revoluciones (si se me permite el chiste) y eso es también por el miedo a las tinieblas y es que el giro es lo menos revolucionario que pueda haber; te desplaza para dejarte donde estabas, ósea aquello de: es preciso cambiar  todo para que todo siga igual. Dicho esto, lo único que puede salvar la navidad no es la familia como la gente erróneamente elige creer, sino la compasión (que se puede ejercer también con la familia y sobretodo con ella) y esto va para Vds. los que aún se aferran a estos días para salvar el año, la circunferencia y la cuadratura de este círculo vicioso. Hacen muy bien todos los Phileas Fogg  del mundo completando impertérritos su circunvolución que al final es la única forma (trabajosa) de ganarle un día a este asunto de la vida. Yo no puedo, a mí las navidades me las jodio hace ya muchas vueltas/años un villancico; esas cancioncillas tradicionales que tienen tan mala baba (lo único bueno es que solo se les escucha una vez al año) Era aquel que decía: La nochebuena se viene, la nochebuena se va. Y nosotros nos iremos y no volveremos más. Hay que ser un resentido o un español para escribir algo así, no se le habría ocurrido ni a Ebenezer Scrooge (para los modernos el Grinch) En otros países se les ocurre el Adeste Fideles o el Noche de Paz  y aquí el decirles a los niños que se van a morir. Pues Vds. disculpen pero para mí la navidad es como para Manuel Vicent la temporada de toros, tengo que escribir algo en contra o me da un patatús. Dejo dicho Agustín de Foxa que si Cristóbal Colon hubiese sido un caballero al volver se habría callado y lo mismo podemos decir de Copérnico, del que ya dijo Sherlock Holmes que encontraba inútil su descubrimiento, y cuando alguien tan British coincide con la iglesia católica conviene prestar atención porque a lo peor tienen algo de razón, pero el personal prefiere seguir viendo ¡Qué bello es vivir!  Que como película es muy buena pero como narración muy mala porque fuera de las películas los que ganan siempre son los banqueros, y con estas fantasías vamos pasando el rato que como queda dicho es lo que nos puede salvar, de la navidad y de nosotros mismos. Para los que se marean como yo decirles que cerrar los ojos y abusar del champan son dos remedios infalibles ¡Esto se pasa volando!

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