Una sombra tan solo seras

miércoles, 14 de diciembre de 2022

 

            MERRY CHRISTMAS

-A menudo me pregunto quiénes son los responsables de tanta mierda como a diario nos cae encima en estas entrañables fechas. Oigo, y no doy crédito, que las cenas de empresa son hoy día trampas mortales, emboscadas donde lo mismo es malo emborracharse mucho, que no beber y más parece que asiste uno a una comida del renacimiento, llena de venenos resolutivos, que a un banquete de confraternización. Así pues a los muchos males que de por si nos inflige la Navidad a los poco entusiastas, se une la peste de las cenas de empresa. Hablaré de mí que soy lo que más conozco; durante años fui director técnico de una bodega de cuyo nombre no quiero acordarme. El primer año me dijeron que había cena de empresa y por poco me meo de risa. Y es que, aunque en la modernidad estas cosas suenen raras, aun quedamos gentes que cuando salíamos del trabajo lo dejábamos ahí (colgado, como la bata blanca que me quitaba y ponía a diario) y teníamos nuestro tiempo de ocio dedicado a la familia y/o los amigos. Esta cultura empresarial moderna de que la empresa es una unidad de destino en lo universal además de ser mentira (porque los que trincan son los de arriba y los que trabajan los de abajo) es una mierda pinchada en un palo que proviene de los EEUU y que tiene su máximo exponente en el Japón. En efecto el individuo es un apéndice de la empresa que, generosa, le permite volver cada noche a su casa a dormir. Y esta ricina, los modernitos con sus entalladas chaquetas, sus corbatitas estrechas y sus barbas perfectamente recortadas en un Barber Shop se la han tragado y piden más. Huelga decir que yo jamás fui a una cena de empresa, porque no se puede elegir con quien trabajas (si no es tuya la empresa) pero si se puede elegir con quien comes. Y esta tontería de las cenas de empresa funciona a modo de metáfora del mundo en el que vivimos donde la sumisión al dinero y al poder lo es todo. También es necesario decir que hoy día posiblemente no me hubiesen consentido mi “veleidad”, mi “capricho” de querer compartir mi tiempo libre solo con quien me apetece, y es que lo que pasa es que hoy hay una libertad que te rilas, y no en mis tiempos que ya no son estos porque no los reconozco ni quiero. No me siento concernido por tanta imbecilidad ajena de la que no soy responsable, bastante hago con gestionar mi propia tontería. Si amigos, el contrato social estipula que a todos se nos pagará por nuestro tiempo de trabajo (que es tasado) pero nadie hablo de que por el mismo precio había que reírle los chistes al jefe (que ahora es un “Líder”). Lo que estoy tratando de decir de una forma trabajosa es que la libertad individual sigue en franco retroceso bajo la apariencia de que es mayor que nunca, y es que cuando las fantasías totalitarias entran por la puerta lo que queda de la libertad individual salta por la ventana. Ya Charlot se reía de eso en Tiempos Modernos y nos mostraba la situación de cada cual en la empresa, pero da igual; o el ser humano nunca aprende o somos capaces de cualquier cosa por un plato de lentejas. Son ambas en cualquier caso reflexiones sombrías que espero no empañen tanta felicidad impostada y tanta lucecita sostenible. Por lo demás pasen Vds. Felices fiestas y decirles que con tanta epidemia hay una excusa perfecta para no acudir a estas gastronómicas kermeses.

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