HETERODOXOS RIOJANOS
-Con
este título, “Gavilla de Heterodoxos riojanos”, publico un pequeño trabajo Javier
Pérez Escohotado en la revista Berceo en 1992. Ahí estudia las actas de la inquisición
contra el bachiller Antonio de Medrano, el poeta Esteban Manuel de Villegas, el
fabulista Samaniego, el padre González Mateo y el último secretario de la inquisición
Juan Antonio Llorente. De aquí saca el autor la hipótesis de algunas
coincidencias de carácter y manera de ser afirmando que puede haber rasgos quizá
propios y exclusivos de La Rioja. Yo, ahora, enredando en las sobras (como
trapero de la historia que soy) me he tropezado a este nuevo personaje que de
haberlo conocido Escohotado seguro lo hubiera incluido en esta curiosa nómina.
Les presento al profeta ni falso ni santo, como él se define: Miguel
Piedrola de Viamonte. El manuscrito de BN se puede leer con paciencia y es un
proceso de la inquisición en el que el fiscal acusa a este profeta de hereje,
alborotador de la república, usurpador de oficio divino y celestial, arrogante,
sedicioso, escandaloso, simulador, engañoso y hombre que tenía pacto con el
demonio; casi nada. Parece que ha profetizado la muerte de grandes príncipes y
personas (no se dice cuales porque debe ser materia reservada) y ha enseñado
arte notoria para con ciertos ayunos y abstinencias hacer pacto con el diablo.
Por lo que saco en conclusión este buen hombre practicaba la esticomancia, ósea el arte de escudriñar el futuro a través de las páginas de la Biblia dejando
que se abran al azar al ponerla en el canto de una mesa. La lastima es que el
proceso no nos cuenta más que de forma muy sucinta su vida antes de caer en las
manos de la inquisición porque se adivina esta más interesante que el pleito
que es ramplón. En efecto nos dice que es natural de Marañón junto a Logroño,
que de ahí se va a una aldea cerca de Logroño (no dice cual) y que allí con
ayuda de un cura intenta estudiar gramática durante tres meses y que no se le da bien, después anda
con diversos amos (que tampoco especifica) y pasa a Sicilia donde sienta plaza
de soldado, de ahí dice que lo capturan en el desastre de Los Gelves (isla de Yerba, Tunez 31/7/1560) y es
llevado cautivo a Constantinopla donde esta 6 o 7 meses hasta que una voz
interior le dice que se escape, así lo hace y lo vuelven a coger pero a los meses, la voz que por lo visto no cesa le ordena que se largue, se vuelve a escapar y anda algún tiempo por Italia donde
se le restituye a la milicia y ¡pásmense! cae cautivo por tercera vez volviendo
a Constantinopla (que ya debía ser como su segunda casa) por un año, donde es
barquero y se dedica con su barca a ir de Constantinopla a Gálata, pero la famosa voz, que debía ser la misma que
oía el Conde de Montecristo o que oía Papillon, le incita a fugarse otra vez y ya vuelve a España
donde le gratifican con una renta. Aquí ya se compra una biblia y comienza a
profetizar desgracias y desastres. Después la historia (para mi) pierde ya interés
porque cuenta sus visiones y sueños pero el proceso no recoge a quien le
profetiza las muertes y desastres. Al final es condenado a cárcel perpetua y a
no leer la biblia ni otros libros de las sagradas escrituras, pero se nos priva
de esas fugas de Constantinopla y sus circunstancias que es lastima grande. Yo
que me he leído unas cuántas vidas de cautivos en el turco y sus escapes, jamás
me había tropezado a un fuguista recalcitrante como Don Miguel, excepto quizá la
de otro Miguel que estuvo cautivo en Argel cinco años, registro al menos dos
intentos de fuga y oyendo otra voz se escapó para escribirnos El Quijote.
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