PEQUEÑO ENSAYO ACERCA DE PORQUE HAY QUE IR
A LAS COMIDAS
-La
filosofía es dama que aunque poco remilgada (la parieron unos cuantos griegos
semidesnudos y salió indemne) siempre se ha mostrado algo esquiva conmigo y
pienso que a lo mejor es porque hoy la tienen secuestrada señores muy listos y de
posibles (osea lejos de mis posibilidades) pero también puede ser que haciendo
honor a su nombre que es: amor a la
sabiduría se refugie donde es apreciada, y esto bien puede ser en el seno
de una tertulia, vistos los desprecios y humillaciones que le han venido
propinando los diversos ministros de educación de todo signo. Y bien puede
suceder que esta señorita (sigue libre y soltera) acuda a refugiarse de vez en
cuando entre nosotros ya que al menos no la maltratamos. Decía Baroja que él estaba
en su gloria no escribiendo novelas sino en una grata sobremesa, y que una de
las formas simpáticas de la gloria era el ser aceptado entre gente amable,
inteligente y cordial. Luego viene que cada cual va con su novela pero no todo
el mundo se da cuenta de eso y son revelaciones que tampoco sirven de mucho ni
a todos le son útiles, porque ¿a quién
se la cuentas? Hoy la gente sale del paso contándole la novela de su vida a
nadie (como Ulises) es decir a las redes sociales. Ya Ulises fue nadie para
sobrevivir en la gruta de Polifemo como nos dejó dicho Homero, pero esa lección
no la queremos ver ninguno por el empeño que hay en la humanidad de que a algo
habremos venido aquí, y solo cuando ya no hay remedio nos damos cuenta de que
tan solo hemos venido a vivir y se nos ha pasado el rato en otras cosas. Esto
puede ser un trago amargo para algunos, pero para los que estamos convencidos
de nuestra insignificancia no pasa de ser una manifestación de la melancolía,
que se puede curar con una comida con los amigos (es decir la gloria) y dos
tragos de la última cosecha (de lo nuevo
diría Don Francisco, y sus viejas cenizas siguen nadando la agua fría). Ortega
y Gasset que fue un buen filósofo, un gran intelectual pero un literato tramposo y algo estirado, dijo aquello de que
los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía, que es frase con truco; porque
cuando se tiene un cierto grado de inteligencia (él la tenía superlativa) se ha
de admitir que todo esfuerzo es baldío, y se le olvidó que melancólicos ya
venimos todos de fábrica, pero que es cosa sin mayor importancia y como he
dicho de fácil remedio siempre que uno tenga aun un poco de calor en el corazón,
y por eso hay que hacerle una higa a la melancolía y acudir siempre a comer, a
charlar y a beber con un amigo. Porque ya lo dijo Borges: “Si para todo hay termino y hay tasa / y última vez y nunca más y olvido / ¿Quién nos dirá de quién, en esta casa, / sin saberlo, nos hemos despedido?”
Este
final de verano está siendo sorprendente con las comidas de amigos aquí en
Ezcaray y uno vuelve a caer en la cuenta de que veinte años es una vida y no
son nada, y nos recuerda de paso que lo único fijo en esta vida es la sorpresa
y que lo inesperado nos asalta en cualquier parte y el destino va jugando con
el número de comensales y es el azar el que pone y quita la mesa y por eso hay
que acudir siempre, ya que el número de invitaciones no sabemos cuál será y es preciso apurarlas porque el destino (como
Ortega) es tramposo y nunca nos revela si en esa comida vamos a ser Ulises o
los pretendientes de Penélope o nos tocara ser Pantagruel o Sancho intentando
comer (inútilmente) en su ínsula Barataria. Y únicamente en una comida se puede
sublimar aquella formula antigua: “Primum
vivere, deinde philosophare”
puesto que podemos hacer las dos cosas a un tiempo y con acomodo. Para estas
pequeñas y humildes cosas sirve la amistad, que es como un escudo ante la
adversidad y como un pasatiempo no banal y nunca resuelto, y tampoco conviene
pedirle más de lo que da que ya es mucho; porque detiene el tiempo y lo hace
más amable y ahuyenta el olvido e incluso estimula la digestión y la
inteligencia o como dicen los italianos “L´amore
fa passare il tempo” y lo digo porque la fórmula de la amistad es el amor
pasado por la filosofía o la filosofía tamizada por l´amore como Vds. gusten. Y aquí termino por donde he empezado, y
para hacerme perdonar mis tostones y en homenaje a su paciencia y amistad, al
champan de la próxima invito yo.
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