PUNTOS DE
VISTA
-Días
pasados me acerque, como acostumbro, a casa de mi excelente amigo Don Francisco
de Cenzano (que en el siglo gusta de ser llamado Ricardo Romanos por querencias
que él tiene) y la charla derivo hacia Sagasta. Resulta que los dos habíamos
leído prácticamente los mismos libros sobre el personaje; él, enfocado a sus
obras de teatro que ha escrito y representado sobre Sagasta, y como buen
profesional había hecho sus deberes (y aun mas) averiguando cuanto estaba a su
alcance acerca de la época y el político. Yo, como aficionado y desocupado
concienzudo leyendo casi lo mismo (aunque más enfocado al asesinato de Prim) Y
he aquí que empapándonos de lo mismo y conociéndonos de muchos años y muchas
charlas no acabábamos de estar de acuerdo en la manera de verlo. Y de ahí este
papelin. Me decía mi amigo que Sagasta saco a Logroño de la edad media trayendo
el puente, el tren, la tabacalera, etc… Yo, sin dejar de reconocerlo, lo que le
decía es que en realidad el no trajo nada (pues no lo pago de su bolsillo) sino
que lo trajo el estado (ósea nosotros) y que ese es precisamente el argumento
que siguen usando los caciques de ahora (yo he traído este hospital, esta
carretera) y si no miren Vds. por Madrid o por Galicia. Me replicaba el sobre
la modernización de España que entonces pasaba por hacer una red ferroviaria
que no teníamos; y yo se lo reconocía pero haciendo la puntualización de que
fue en parte “pro domo sua” por aquello de ser accionista
en esas redes, y tenemos el ejemplo de Madrid donde la estación de la línea del
norte tenia que estar situada en los Cuatro Caminos, pero la reina para
percibir los cuarenta mil duros por Km. hizo que se desviara el trazado y la
línea atravesara tres posesiones de la corona: la Casa de Campo, la Florida y
la montaña del Príncipe Pio. Y esto paso por todo el norte (por eso es una
línea tan sinuosa) Bueno quizá este ejemplo no es justo del todo porque ya
sabemos cómo son los Borbones con los trenes. Me decía también Ricardo que
Sagasta insistió en que gran parte de los trabajadores de la nueva tabacalera
de Logroño fuesen mujeres, y no me cabe duda porque siempre habla con datos,
pero yo le replicaba que eso quizá fuese porque ya había esa tradición desde la
tabacalera de Sevilla, porque las mujeres son/eran más habilidosas manualmente
(los cigarros se hacían a mano) y además porque entonces y ahora suelen cobrar
menos. Me decía también que Sagasta se escribía sus propios discursos que el
aprecia porque como hombre de teatro domina muy bien la oratoria y sus recursos,
a lo que yo le replicaba que sí, pero que ahora vas a leerlos y se te caen de
las manos por ser discursos de un político y en eso estábamos de acuerdo los
dos, y yo además tiendo a pensar en el caso de Sagasta como Huarte de San Juan,
que: la elegancia y la policía en el
hablar no es señal de gran entendimiento.
Me decía por fin mi amigo que Don Práxedes es el inventor del político moderno
y de los partidos modernos copiando la alternancia que vio en Inglaterra. Y yo
así lo reconozco pero haciendo la salvedad de que solo importo sus formas
externas quedándose lo demás en pura apariencia. ¡Como ahora! - Me retruco Ricardo, y ahí nuevamente estuvimos de
acuerdo. En fin que les voy a decir; que nadie nos mandó a Mariclio (la musa de
la historia) que es lo que solía hacer Don Benito para resolver los conflictos
de sus novelas y ya en pleno delirio sagastino nos desafiamos y tampoco ahí nos
pusimos de acuerdo porque el tira bien de florete y sable, y yo donde pongo el
ojo pongo la bala, así que ante la imposibilidad material en la elección de
armas (los dos hemos leído al marqués de Cabriñana), nos tomamos otro vermute,
echamos unas risas, nos dimos un beso y nos despedimos hasta la próxima charla
(que será en breve). Y yo traigo aquí este articulillo reflexionando como con
la misma información se pueden sostener dos puntos de vista, si no distintos
del todo al menos no coincidentes y como la amistad prevalece sobre la historia
o por lo menos la mitiga.
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