Una sombra tan solo seras

lunes, 17 de junio de 2019

Los Muros




-Todos los días salen noticias sobre extranjeros. Las suelen protagonizar gentes, que no han leído lo suficiente como para saber que extranjeros somos todos; o gentes que directamente no han leído. Quiero mucho a mis paisanos, pero los veo envejecer a mi ritmo y no veo ni recambios ni ganas de fabricarlos. Además lo nietos que nos nacen son pocos y lejos. Como siempre los bárbaros están a las puertas; llevan unos cuantos siglos ahí y no tienen prisa ni sitio a donde ir. Quiere decirse con esto, que todo ya ha sucedido/está sucediendo. Y ahora, como entonces no hay muralla pa tanto bárbaro. Esto lo sabe todo el mundo menos algún “cráneo previlegiado” como el señor Trump. Al igual que el papel de bárbaros en esta peli está repartido hace tiempo, el de constructor de muros también. Y este señor (Trump) puede subirse al podio con Stalin y su telón de acero, con los creadores del muro de Cisjordania y con gente así; que a todos se les queda cara de creadores de muros; ósea de tontos, porque los bárbaros ya están dentro y además los necesitamos. Porque esto se va vaciando poco a poco y yo estoy perezoso para la faena y a los que esto leen les hablas de repoblar y cambian de conversación. Ósea que habrá que hacer de necesidad virtud y tratar de civilizarlos a nuestro seno donde ya están. Fíjense en el ejército, está como la legión romana con centuriones de la academia de Zaragoza y tropa de todas partes del imperio. Les explicaría a Vds. más, acerca de la caída del imperio, pero el otro día como recordaran le metí fuego a Gibbon; con que habrá que venirse a estos tiempos, que tampoco dan para mucho con los británicos intentando poner en pie el muro de Adriano (un símbolo del Brexit) se lo tendrán que levantar albañiles pakistaníes (el arquitecto será picto, que hay mucho arquitecto picto) Ósea que los muros son mentales y la paradoja se produce cuando gentes que usan la cabeza para embestir e intentan ajardinar el exterior con un paisaje de concertinas acorde al de su cerebro. La gran muralla china sirvió para que las hordas se dieran un paseo rodeándola y las de Jericó para tirarlas; que es al final el destino de toda barbacana; yacer derribada y musgosa. Y esto se lo pueden preguntar a cualquier poeta. La humanidad es una formidable maquinaria de asedio que reducirá a polvo cualquier muralla y se zampara para almorzar a Gogh y Magog, que fingían defender el muro pero nos vigilaban a nosotros. La invasión de los bárbaros no es buena ni mala, como un acontecimiento geológico, es inevitable.

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