Una sombra tan solo seras

domingo, 16 de junio de 2019

¿Debe un político confesar que consumió cocaína?




-Me encuentro el titular recién levantado y no doy crédito. La gente, por lo visto, confiesa cosas inconfesables. Mis confesiones empezaron de forma incómoda en la época escolar esquivando las manos acariciantes de un páter sobón que siempre había; (a muchos les sonará) nada preocupante, (en mi caso) porque entonces andaba yo bien de cintura y con reflejos de ardilla. Luego en la mili me explicaron que se confiesa nombre y rango y de lo demás nastis. Después algunos colegas de los que he tenido, me explicaron que en la vida real ni siquiera eso. Que ya me lo tenía dicho D. Francisco (de Quevedo) que ante corchetes y escribanos tantas letras tiene un no, como un sí. Como pueden perderse saberes tan elementales y recomendados por gente tan avisada, es algo que se me escapa. No sé de qué me extraño; si hoy día uno de los curros más importantes de la pasma, es mirar por la mañana que atracos y desfases ha subido la peña a YouTube; para irles poniendo las manillas antes de la hora de comer. Si gente así entrase en galeras en tiempo de D. Francisco, los dejarían en pelota, les darían matraca y culebra los jaques, y los pondrían a dormir con la ruana de despiojarse. Dejemos, en un mundo ordenado, que la poli haga su trabajo ya que los chicos malos parecen no saber cuál sea el suyo. A lo mejor no se lo explicaron bien en la guardería, y las criaturas, cuando llega el momento de cometer algo, pues sacan el telefonillo y lo graban y luego se lo mandan a la seño a ver que dice. Solo desde un infantilismo imbécil se contemplan hechos así. Y desde luego esta peña donde mejor están es guardaos, pero por su propia seguridad. No me preocupa que un político le dé algo a la farlopa si no se pasa, mientras la pague con su sueldo; tampoco me importa dónde la mete, siempre que no sea en nuestros traseros (salvo consentimiento expreso o anuencia) Se entiende que la gente tiene vida privada; es la pública y el manejo de los doblones lo que debe ser impecable. Todo lo demás son ganas de ruido. El que necesite confesarse que se pague un psiquiatra como hace Woody Allen y deje de enredar. Mírese en un político, con cuantos billetes sale de la gobernanza; no si los ha enrollado o que origamis ha hecho con ellos. La tontuna y la hipocresía, matan más que las drogas.

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