SE
ARMO EL BELEN
Tenemos
otra vez la Navidad encima, una tradición capitalista que ha sabido disfrazarse
de tradición religiosa y sentimental para sobrevivir con éxito. Aclarar aquí,
que las tradiciones son siempre pereza mental amasada por la rutina del tiempo.
Yo, que soy tan perezoso y rutinario como el que más, me dispongo (en mi mejor
tradición) a escribir mi diatriba anual contra la navidad. Aclaro que cuando
tuve niños pequeños yo también sucumbí al tópico de la zambomba y el polvorón.
Ahora que el nido se quedó vacío hace muchos años y ya no hay justificación
para jugar con las figuritas del belén, puedo confesar que las entrañables fechas que nos ocupan son
una excelente disculpa para pegarse insanos atracones (que saldrían más baratos en
cualquier otra fecha del año) y para acallar la mala conciencia (el que la
tenga) por no hacerle en todo el año ni puto caso al cuñadismo familiar que se
desata en estas fiestas. Yo también fui niño, aunque hay gente que no se lo
crea, y tambien disfrute de las vacaciones del cole y de los regalos (que es por lo que
los niños valoran las fiestas) pero es necesario reconocer que las tradiciones
van cambiando y no siempre es a mejor. Antes los reyes venían de oriente con
oro, incienso, mirra y ricos presentes. Hoy día la realeza va haciendo el trayecto
inverso y se vuelve a llevar al lejano
oriente el oro, el moro y los pajes (que han resultado ser rubias
despampanantes hábilmente disfrazadas) Hay que tener un cuidado exquisito en
donde pones el pesebre porque corres el riesgo de que te lo inmatricule la iglesia
(traducción: que te lo birle “legalmente”
un obispo-notario) o aun peor; de que te lo bombardee Herodes, que se ha
modernizado y ha creado una cosa que se llama estado de Israel para seguir con
las matanzas de inocentes. Como verán Vds. nada nuevo bajo el sol, lo único que
delata que estamos en la modernidad es que los pastorcicos portan kalashnikov y
kufiya, y las ovejas si te descuidas te arrean un bocao que te llevan un dedo. Otra cosa que va cambiando en las navidades modernas, es que hay que
salir por la noche con gafas de sol para que la alegre iluminación no te queme
las retinas, a cambio disfruta uno de la ventaja de poder leer el periódico de
noche en un descampado (solo hay que llevar una brújula y orientarse hacia
Vigo). Otras bonitas usanzas folcloricas que van cambiando son las catalanas: han
sustituido el tronco del hogar (El Tiò de Nadal) por una figura de Sánchez que
da los mismos resultados, lo apaleas y va soltando regalos. En las provincias
vascongadas Olentzero, ese puerco barrigudo (urde tripaundia) se ha tenido que disfrazar de gastrónomo,
porque como carbonero lo tenía jodido con la emisión de la huella de carbono, lo han descarboxilado cual
si fuese un lehendakari cualesquiera. Como ven Vds. todo va cambiando para que
todo pueda seguir igual, y de eso van las tradiciones. Cualquier cosa que dure
unos cuantos años se puede convertir fácilmente en un acervo historico de los de toda la
vida; por ejemplo que los togados de CGPJ se sigan pasando por el forro de los
huevos las leyes de las que ellos mismos son garantes (¡Genial!) y
continúen otra navidad más en funciones cantando el villancico de la amnistia. No quiero seguir por no amargarle a nadie
el turrón. Espero con auténtica ilusión a un Papa Noel no binario que no deje
ni muñecas, ni pistolas de plástico, ni otros regalos prohibidos y altamente sospechosos de ser no inclusivos. Deseo que
Vds. lo pasen lo mejor posible a la espera de que transcurra esta barahúnda y podamos
dejar las tarjetas de crédito a que se enfríen en el congelador de casa de cara
a la cuesta de enero, que se prevé más empinada que de costumbre, porque nos
obligaran a subirla en bicicleta y vamos teniendo una edad. ¡Felices fiestas! a
pesar de todo y queVds. lo pasen bien y puedan sobrevivir a esta sobredosis de
felicidad.
PD.
Tienen mi autorización expresa para usar este desgarbado papelin a modo de
postal navideña para felicitar las fiestas (bajo su entera responsabilidad).
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