FANTASIA PENSANDO
EN UN AMIGO
Ni
llueve a gusto de todos, ni escampa cuando se quiere. En esto consiste el
cambio climático y al mismo tiempo es un bonito resumen de la historia de la
humanidad. Y nos lo pondrán en nuestro epitafio: No abrieron el paraguas a tiempo. El clima íntimo de la humanidad
es lo que no cambia y sigue siendo variado. Dentro de algunas cabezas llueve
sin cesar, y dentro de otras se instala la sequedad del desierto; pero dentro
de todas crece abundante la planta de la intolerancia, hierba mala, de fruto venenoso y reacia al
herbicida de la bondad que es un específico que cada vez se expende menos en
los almacenes del ramo. Yo la arranque a tiempo pero me creció, desordenado, el
arbusto de la locura. Creo que salí ganando con el cambio y gracias a él soy de
los pocos que pueden seguir viendo a las sirenas del Ebro y escuchar sus
canticos encaramadas en la roca Loreley del cerro Cantabria. Debajo mismo está
la entrada a las minas del rey Salomón camuflada bajo la forma de dos modestas
cuevas, y desde el puente de piedra se puede ver perfectamente la isla de nunca
jamás donde Peter y los muchachos perdidos cometen salvajadas como si fueran inimputables.
Y es que en las fantasías tiene que haber hueco ¡Siempre! para lo oscuro: para
el lobo y la madrastra, para la bruja del este. Lo bueno y lo malo del camino
de baldosas amarillas es que no sabes a dónde vas, hasta que llegas al final y
ves que el mago de Oz es un señor de Alberite que se ha equivocado en la circunvalación
de Logroño y no sabe cómo salir. Por eso uno de mis personajes favoritos sigue
siendo el Segismundo de Calderón. Antes se programaba mas La vida es sueño, ahora se conoce que la literatura está siendo
sustituida por las pantallas varias como fuente de fantasía e imaginación. Pero
no es lo mismo el Peter Pan de Disney que el de Barrie. Que es como llevarse a
Oliver Twist a coser deportivas a Calcuta. Y es que desde la distancia estos
problemas se vuelven detalles exóticos y pintorescos. Como esos sirvientes
aceitunados de Kipling siempre dispuestos a sacrificarse por su Sahib y por el
imperio. Y es que la fantasía sirve para todo y los que tienen la planta de la
intolerancia en la cabeza la usan para crear infiernos y no precisamente
literarios como el Dante. De las fantasías surgieron el fascismo o el
comunismo. Por eso los libros fantásticos como El Capital, o La Biblia estaban
encadenados a los atriles de la ortodoxia. Esos bosques de la intolerancia se
secan en las mentes y basta una chispa en un telediario para que se incendien
los cerebros. Y vete tú luego a replantar alguna especie salutífera en esas
laderas mentales arrasadas por el odio, negras de twitteres carbonizados.
Cuando no te gusta la realidad debes inventarte un paisaje alternativo que es
lo que hago todas las mañanas. Yo lo escribo, mi amigo Luis Burgos lo pinta (que
es otro que todas las mañanas está dándole al tajo de la imaginación) Así son
estos oficios, (el suyo reconocido el mío secreto) y está bien que así sea,
muchos escriben como yo, muy pocos pintan como Luis. Pero el caso es seguir
regando la cabeza que luego los laureles salen solos. El caso es seguir viendo
a las sirenas del Ebro, y si a veces nos salimos de las baldosas amarillas será
por curiosear un poco y porque no hay prisa en llegar a la circunvalación. El
señor de Alberite se aburría y se ha bajado del tractor a plantar unas lechugas
¡Que nos espere!
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