ESTREPITO
Al
igual que mis lectores soy un personaje de otro siglo. Esta obviedad aritmética
tiene una significación más profunda que la que aparenta. Somos del siglo
pasado y así nos ven los nacidos en el siglo presente (adolescentes por fuerza)
Nosotros nos vemos plenamente actuales porque todas las mañanas tenemos los
dolores en el mismo sitio que al acostarnos; ellos ( los jóvenes) nos ven anacrónicos,
gentes que nacieron sin internet, poco menos que cuadros con casacón y peluca.
Como esto es ley de vida tampoco se le debe dar excesiva importancia, pero es
bueno ser consciente de ello. Parece que de un siglo a otro los valores saltan
por los aires como un espectáculo pirotécnico; por si esto fuera poco la mayoría
de nosotros hemos nacido, además, en otro milenio y por eso a algunos especímenes
se les queda cara de dinosaurio, cara como de otra rama evolutiva que acaba de
bajarse de los árboles. Del guindo se nos ha descolgado este personaje
marmolillo; me refiero al infatigable Ánsar, ese espalda plateada que marca los
límites de la selva a su manada de la FAES (Fascismo Español). Este callejón evolutivo
que se caracteriza por su escasa memoria, ha puesto a hacer abdominales a sus
dos neuronas y se ha convertido en el abdominable hombre de las cavernas. Vaya
por delante que el señor Puigdemont me parece (además de ventajista y cobarde)
una autentica desgracia para Cataluña. Pero en fin… ellos verán, así es la
democracia: votas y luego tienes que aguantar lo que has votado. Estoy hablando
como saben de sus declaraciones acerca de la amnistía de este personajillo que
devora langostas en Waterloo.
Pero
en fin, me preguntaba yo como el señor Ánsar, ese que nos mintió deliberadamente
con el más sangriento atentado de la historia de España, ese que daba (por boca
de sus ministros) instrucciones a los periodistas acerca de cómo debían informar
acerca de aquel atentado, ese que también mintió a sabiendas con las armas de destrucción
masiva, ese señor, tiene la pétrea faz
de salir a hacer llamamientos a los españoles. La única explicación que
encuentro es una disfunción neuronal que le impide recordar el pasado, y es
comprensible pues sus dos neuronas están muy ocupadas doblándose por la cintura
y lustrándole el ego. Este señor concedió
5984 indultos (el que más de la democracia) y soltó del talego a delincuentes
(los llamo así por que estaban en la cárcel con sentencia firme) de todo pelaje
y condición: ladrones, prevaricadores, malversadores, miembros de Terra Lliure
(condenados por terrorismo) corruptos y chorizos, en fin, de todas clases.
Seria inútil recetarle un suplemento de fosforo para la memoria, ya se intentó
en Logroño cuando era un falangista sin correaje pero no entraba por el seguro.
En fin… que no creo que se deba hacer mas caso del debido a este ejemplar de
quien se deben ocupar los primatologos y no los politólogos. Y si se fijan Vds.
bien verán como cada día se parece más a Felipe González y ambos a su
caricatura en El Intermedio: Aznarito y Felipón. La pareja que no para de
opinar de todo: ¡Qué pena de país, con lo
bonito que nos había quedado a nosotros! Ya lo dijo Marx de la historia,
que se repetía dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa, y
parece que lo mismo les sucede a sus protagonistas cuando no saben que el telón
ha caído y están cambiando el decorado para la siguiente obra. Definió muy bien
el género el Señor González cuando se calificó de tibor o jarrón chino, se le
olvido decir que eran tibores fules made in Taiwán, de los que se llevan los
turistas por cuatro perras y da igual cuando los rompe el gato, de hecho
parecen estar rompiéndose continuamente por el estrepito que causan. Nada que
no se pueda solucionar con una escoba y un cogedor.
PD.
Si se preguntan Vds. por la eficacia del curso de banderillero del PP-Vox para
fabricar los arponcillos y ponerlos, yo lo he seguido y aquí tienen Vds. los
resultados. No son gran cosa pero prometo mejorar en el escalafón y debutar con
picadores.
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