LA QUE
NOS ESPERA
Soy
persona más ingenua de lo que parece (y parezco mucho) Es por ello que estoy desconcertado ante una campaña electoral en la que uno de los bandos promete a
los electores que si salen ellos elegidos los demás van a vivir peor. Como
señuelo para votarles me desconcierta, pero es por no estar acostumbrado a la
sinceridad entre la clase política. En esta novedosa (por nunca vista) campaña
se nos promete volver a subirnos la edad de jubilación y el precio del gas. De
otras cosas más sensibles, como la subida (o no) de las pensiones ni siquiera
se dice nada. Van asomando por la geografía patria censuras varias a las tetas
al aire, y eso que aún no se han estrenado los gobiernos PP-Vox. ¿Qué nos
espera aún por ver en cuatro larguísimos años? Las posibilidades estremecen más
que una película de Viernes 13 con Abascal a los mandos de la motosierra. A mí
por lo pronto me recuerda a la España cañí que va volviendo; y creo que fue el
gran Carandell en Celtiberia Show el que recogió, en aquel país de la
transición, el secuestro de la Maja
desnuda de Goya del escaparate de
una librería, cometido por un cabo de la municipal escandalizado. Es esta
España de teta nutricia y matronal (pero tapada) esta teta a la que se agarran
por la ancha patria concejales y consejeros de esta derecha que nunca suelta la
teta (pero no la enseña) acaso sea por pudor al estar talluditos y seguir
mamando. Esta peli de terror se ira proyectando a nuestra vista y paciencia si
gana el convoluto de derechas. Pero si gana Sánchez y los votantes que prefieren
que no les recorten cosas, no esperen Vds. un triunfo ni una paz social. Muy al
contrario, con el Blancoespaña (la
cal de la legitimidad que le va a dar el PP a Vox) blanqueando los pueblos y
comunidades de media España, nos despertaremos cada día con un nuevo escándalo
y con un nuevo asombro. La España de Miguel de Molina parece que vuelve a
temblar y a sacar pasaje para el Rio de la Plata. Las reboticas de la nación se
desperezan y piden churros con aguardiente, para ir templando el estómago antes
de comerse a los izquierdistas crudos como si fuesen fuentes de pajarillos
fritos. Si triunfa Sánchez asistiremos al desvanecimiento en el éter de un ente
llamado Feijoo, que no será presidente de ninguna autonomía y tendrá que ver cómo
le pasan a diario por la derecha las ocurrencias de sus varones feudales, Ayuso
a la cabeza. El ruido mediático va ser de corrala de vecinos que se llevan mal
durante cuatro años, cada autonomía convertida en un fortín desde donde
disparar sobre el gobierno y además con pólvora del rey. Veremos a donde llegan
con su campaña de sinceridad. ¿Volverá el impuesto al sol? ¿Volverán los
piropos? ¿Retransmitirán por Teledeporte las
regatas de Sanxenxo? ¿Y las oscuras golondrinas? A lo mejor viene todo porque
han descubierto que el votante medio es tonto y no se entera de nada, salvo si
se lo cuentas por Tik-Tok y es cortito, divertido o con gatitos. Se va a votar
una estética ¿Volverá la prenda de la derecha española? ¿El fachaleco? Parece
que sí, y va a ir acompañado del vaquero informal y unos apropiados náuticos.
¡Qué bonito es ir de uniforme! Enseguida sin darse cuenta se pone uno a
desfilar, y después de marcar el paso juntos acaban pensando igual. A Goebbels
le funcionó muy bien, también hay que decir que los uniformes de las SS los
diseñaba Hugo Boss y, la verdad, no hay color. Pues eso, irse preparando que
cada siglo la historia da una vuelta y hemos vuelto a pasar por la gripe
española y por los felices veinte, osea, que estamos a punto de volver a
inventar el fascismo y ya hay peleas por quién lo viste y quién lo calza. Los
patrocinadores, los paganos de la fiesta, sin embargo no han cambiado en un
siglo, son los mismos apellidos con distintos collares. La moderna España rural
donde cada seta lleva GPS esta también expectante, encandilada por una gente
que promete que no será lo mismo coger un caracol que ponerle un cepo a un
corzo, y es que se ha cometido mucho disparate en el agro, que es un terreno
donde a pesar de montañas de normativa la gente cobra lo mismo que a principios
de siglo por su leche o sus melones, se diría que se trata de dignificar la
vida de los animales (que no me parece mal) en vez de la de las personas. De
estas y otras estupideces se alimenta en parte el discurso de la derecha y hay
gente que por eso piensa votarles. Nos van a hacer jóvenes a todos porque
volveremos a ver y a oír cosas que creíamos olvidadas, disparates de juventud,
vuelve el carlismo y la boina a juego, hoy hemos hablado mucho de modas y de
cómo en el fondo de armario siempre hay lo preciso para ir de rabiosa
actualidad, pero por no oler a alcanfor democrático olvidamos echar las bolitas
blancas de los votos antisépticos y hemos dejado que la polilla de la derecha
se lo coma todo. Volveremos a quedarnos ¡Otra vez! desnudos, solo que esta vez
tras devorar el ajuar y dejarnos en pelota, nos multaran por escándalo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario