Una sombra tan solo seras

jueves, 6 de julio de 2023

 

                      LA  QUE  NOS  ESPERA

Soy persona más ingenua de lo que parece (y parezco mucho) Es por ello que estoy desconcertado ante una campaña electoral en la que uno de los bandos promete a los electores que si salen ellos elegidos los demás van a vivir peor. Como señuelo para votarles me desconcierta, pero es por no estar acostumbrado a la sinceridad entre la clase política. En esta novedosa (por nunca vista) campaña se nos promete volver a subirnos la edad de jubilación y el precio del gas. De otras cosas más sensibles, como la subida (o no) de las pensiones ni siquiera se dice nada. Van asomando por la geografía patria censuras varias a las tetas al aire, y eso que aún no se han estrenado los gobiernos PP-Vox. ¿Qué nos espera aún por ver en cuatro larguísimos años? Las posibilidades estremecen más que una película de Viernes 13 con Abascal a los mandos de la motosierra. A mí por lo pronto me recuerda a la España cañí que va volviendo; y creo que fue el gran Carandell en Celtiberia Show el que recogió, en aquel país de la transición, el secuestro de la Maja desnuda de Goya del  escaparate de una librería, cometido por un cabo de la municipal escandalizado. Es esta España de teta nutricia y matronal (pero tapada) esta teta a la que se agarran por la ancha patria concejales y consejeros de esta derecha que nunca suelta la teta (pero no la enseña) acaso sea por pudor al estar talluditos y seguir mamando. Esta peli de terror se ira proyectando a nuestra vista y paciencia si gana el convoluto de derechas. Pero si gana Sánchez y los votantes que prefieren que no les recorten cosas, no esperen Vds. un triunfo ni una paz social. Muy al contrario, con el Blancoespaña (la cal de la legitimidad que le va a dar el PP a Vox) blanqueando los pueblos y comunidades de media España, nos despertaremos cada día con un nuevo escándalo y con un nuevo asombro. La España de Miguel de Molina parece que vuelve a temblar y a sacar pasaje para el Rio de la Plata. Las reboticas de la nación se desperezan y piden churros con aguardiente, para ir templando el estómago antes de comerse a los izquierdistas crudos como si fuesen fuentes de pajarillos fritos. Si triunfa Sánchez asistiremos al desvanecimiento en el éter de un ente llamado Feijoo, que no será presidente de ninguna autonomía y tendrá que ver cómo le pasan a diario por la derecha las ocurrencias de sus varones feudales, Ayuso a la cabeza. El ruido mediático va ser de corrala de vecinos que se llevan mal durante cuatro años, cada autonomía convertida en un fortín desde donde disparar sobre el gobierno y además con pólvora del rey. Veremos a donde llegan con su campaña de sinceridad. ¿Volverá el impuesto al sol? ¿Volverán los piropos? ¿Retransmitirán por Teledeporte las regatas de Sanxenxo? ¿Y las oscuras golondrinas? A lo mejor viene todo porque han descubierto que el votante medio es tonto y no se entera de nada, salvo si se lo cuentas por Tik-Tok y es cortito, divertido o con gatitos. Se va a votar una estética ¿Volverá la prenda de la derecha española? ¿El fachaleco? Parece que sí, y va a ir acompañado del vaquero informal y unos apropiados náuticos. ¡Qué bonito es ir de uniforme! Enseguida sin darse cuenta se pone uno a desfilar, y después de marcar el paso juntos acaban pensando igual. A Goebbels le funcionó muy bien, también hay que decir que los uniformes de las SS los diseñaba Hugo Boss y, la verdad, no hay color. Pues eso, irse preparando que cada siglo la historia da una vuelta y hemos vuelto a pasar por la gripe española y por los felices veinte, osea, que estamos a punto de volver a inventar el fascismo y ya hay peleas por quién lo viste y quién lo calza. Los patrocinadores, los paganos de la fiesta, sin embargo no han cambiado en un siglo, son los mismos apellidos con distintos collares. La moderna España rural donde cada seta lleva GPS esta también expectante, encandilada por una gente que promete que no será lo mismo coger un caracol que ponerle un cepo a un corzo, y es que se ha cometido mucho disparate en el agro, que es un terreno donde a pesar de montañas de normativa la gente cobra lo mismo que a principios de siglo por su leche o sus melones, se diría que se trata de dignificar la vida de los animales (que no me parece mal) en vez de la de las personas. De estas y otras estupideces se alimenta en parte el discurso de la derecha y hay gente que por eso piensa votarles. Nos van a hacer jóvenes a todos porque volveremos a ver y a oír cosas que creíamos olvidadas, disparates de juventud, vuelve el carlismo y la boina a juego, hoy hemos hablado mucho de modas y de cómo en el fondo de armario siempre hay lo preciso para ir de rabiosa actualidad, pero por no oler a alcanfor democrático olvidamos echar las bolitas blancas de los votos antisépticos y hemos dejado que la polilla de la derecha se lo coma todo. Volveremos a quedarnos ¡Otra vez! desnudos, solo que esta vez tras devorar el ajuar y dejarnos en pelota, nos multaran por escándalo.

 

 

 

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