PAPELIN DE
LA MEMORIA
Que
somos nuestra memoria es un hecho en el que más o menos esta todo el mundo de
acuerdo. Somos algo ahora porque recordamos haber sido algo en el pasado. Cuando por
el alzhéimer o algún motivo similar dejamos de recordar quien somos, en realidad dejamos de ser, pasamos a ser
otro o más bien a no ser; existimos pero como un animalito que solo tuviese
presente, y aun digo que menos, pues los animales recuerdan su cubil, donde
obtener alimento, que depredadores deben evitar, etc… En resumen solo el hombre es capaz de olvidar de forma
consciente, como se dice coloquialmente: de
echarse la manta a la cabeza, todo para no ver lo que no queremos (aunque
nos interese) y además este fenómeno
sucede de forma singular en política, y
yo ya no sé si es que esto sucede porque la política nos chupa un huevo o por
que el hombre ha abandonado la filosofía. Fue Aristóteles el que afirmo que el
hombre es un animal político (zoon
politikon) pero hoy es cosa probada que los griegos no tenían internet y
por tanto no sabían nada. Aristóteles, como buen filósofo era un optimista (los
pesimistas se dedican al comercio y les iba mejor) desde luego si hubiese
vivido hoy habría limitado el alcance de su axioma y lo habría dejado en: El hombre es un animal y punto. El
deterioro consciente de la memoria que sufre hoy día la sociedad es de tal
calibre que yo pienso que la gente se tatúa para no olvidarse de quien es; la
gente se tatúa el nombre de sus hijos, el de su madre, el de su tía, la fecha
de un polvo que echaron una vez en Cancún… y todo es por no olvidar lo
accesorio, porque lo importante se olvida de inmediato. Este fenómeno de no
acordarse de lo que comiste ayer se multiplica en fechas electorales. Parece
que puede ganar el PP y eso significa que la gente ya no se acuerda de Ansar
(el del bigote, el gañan aquel que ponía las zarpas encima de una mesa), que ya
no recuerda las mentiras torticeras y repugnantes tras los atentados de Atocha,
que no recuerda a un señor (que quizá no existió) llamado Eme Punto Rajoy, que
los jubilados ya no se acuerdan de aquellos tiempos (tan cercanos) en los que
indefectiblemente en enero recibían una carta oficial del gobierno en la que se
les anunciaba, a bombo y platillo, que este año su pensión iba a subir 1,76 €
(yo conservo una si quiere verla algún desmemoriado) la gente tampoco se
acordara de quien aprobó la ley mordaza (de hecho ya no se acuerdan ni de que
existe hasta que tienen un problema con ella) y supongo que la desmemoria
abarcara junto con Ansar, las bodas de
Camacho que, este, le organizo a su niña en El Escorial con asistencia de
varios delincuentes internacionales, y
el olvido cubrirá también como un
piadoso manto a la desfachatada Esperanza Aguirre compradora de votos y
mentirosa compulsiva. Tampoco se acordara nadie, quiero creer, de quien le pago
el viaje de estudios (vulgo mamandurria) a Abascal cuando cobraba, gracias a la
lideresa antes citada, más que el presidente del gobierno por no hacer nada de
9 a 3 y pasarlo a limpio por las tardes. A la gente es inútil regalarle agendas
porque en diciembre se iban todas, vírgenes, a la papelera y las hemerotecas,
aunque de más fácil consulta que nunca gracias a internet, las usa todo el mundo para ver quien gano la
liga hace seis años o para ver quien actuaba en no sé qué serie. Ósea que somos
animales, que no tenemos remedio y que
la memoria es un lastre cuando va uno a votar. En las próximas elecciones no es
que se vaya a elegir un gobierno, se va a elegir entre tener memoria o no
tenerla. Hay que tener en cuenta que muchos españoles frecuentemente olvidan
que son millonarios (a mí me pasa mucho)
e incluso cuando llegan a final de mes sin un duro parece que tienden a pensar:
Me lo habrá quitado algún comunista y
consecuentemente votan al PP al objeto de no pagar millonadas a
hacienda, votan al partido que va a extirpar la lacra del comunismo de España
que es donde se ha refugiado (al parecer) esta ideología tras ser expulsada de
todo el mundo civilizado. Esto ocurre porque puestos a olvidar llegan a olvidar
que el comunismo ya no existe más que en el discurso de la derecha (más o menos
como ETA) Y es que la memoria es materia muy delicada. Franco, que sabía lo olvidadizos
que somos los españoles tuvo que poner 200.000 toneladas de hormigón en forma
de cruz para que nos acordásemos de donde estaba el, y aun así muchos lo han
olvidado, he leído que hay españoles que opinan que aquello fue una dictadura,
pero yo voy sospechando que lo único que ocurrió es que se nos olvidó ir a
votar y que es posible que vuelva a ocurrir lo mismo. Vds. verán si es cosa de
tomar más fosforo (que es producto más moderno) o será cuestión de recurrir a
los rabos de guinda (remedio más antiguo y probado) pero en resumen lo que yo
creo es que en las inminentes elecciones que nos vienen encima, todo dependerá
del poder de retentiva de los españoles. La noche del 23 sabremos de qué nos
acordamos y qué hemos olvidado.
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