Una sombra tan solo seras

miércoles, 7 de junio de 2023

 

                            PAPELIN   DE   LA   MEMORIA                   

 

Que somos nuestra memoria es un hecho en el que más o menos esta todo el mundo de acuerdo. Somos algo ahora porque recordamos haber sido algo en el pasado. Cuando por el alzhéimer o algún motivo similar dejamos de recordar quien somos,  en realidad dejamos de ser, pasamos a ser otro o más bien a no ser; existimos pero como un animalito que solo tuviese presente,  y aun digo que menos,  pues los animales recuerdan su cubil, donde obtener alimento, que depredadores deben evitar, etc… En resumen solo el  hombre es capaz de olvidar de forma consciente, como se dice coloquialmente: de echarse la manta a la cabeza, todo para no ver lo que no queremos (aunque nos  interese) y además este fenómeno sucede de forma singular en política,  y yo ya no sé si es que esto sucede porque la política nos chupa un huevo o por que el hombre ha abandonado la filosofía. Fue Aristóteles el que afirmo que el hombre es un animal político (zoon politikon) pero hoy es cosa probada que los griegos no tenían internet y por tanto no sabían nada. Aristóteles, como buen filósofo era un optimista (los pesimistas se dedican al comercio y les iba mejor) desde luego si hubiese vivido hoy habría limitado el alcance de su axioma y lo habría dejado en: El hombre es un animal y punto. El deterioro consciente de la memoria que sufre hoy día la sociedad es de tal calibre que yo pienso que la gente se tatúa para no olvidarse de quien es; la gente se tatúa el nombre de sus hijos, el de su madre, el de su tía, la fecha de un polvo que echaron una vez en Cancún… y todo es por no olvidar lo accesorio, porque lo importante se olvida de inmediato. Este fenómeno de no acordarse de lo que comiste ayer se multiplica en fechas electorales. Parece que puede ganar el PP y eso significa que la gente ya no se acuerda de Ansar (el del bigote, el gañan aquel que ponía las zarpas encima de una mesa), que ya no recuerda las mentiras torticeras y repugnantes tras los atentados de Atocha, que no recuerda a un señor (que quizá no existió) llamado Eme Punto Rajoy, que los jubilados ya no se acuerdan de aquellos tiempos (tan cercanos) en los que indefectiblemente en enero recibían una carta oficial del gobierno en la que se les anunciaba, a bombo y platillo, que este año su pensión iba a subir 1,76 € (yo conservo una si quiere verla algún desmemoriado) la gente tampoco se acordara de quien aprobó la ley mordaza (de hecho ya no se acuerdan ni de que existe hasta que tienen un problema con ella) y supongo que la desmemoria abarcara junto con Ansar,  las bodas de Camacho que, este, le organizo a su niña en El Escorial con asistencia de varios delincuentes internacionales,  y el  olvido cubrirá también como un piadoso manto a la desfachatada Esperanza Aguirre compradora de votos y mentirosa compulsiva. Tampoco se acordara nadie, quiero creer, de quien le pago el viaje de estudios (vulgo mamandurria) a Abascal cuando cobraba, gracias a la lideresa antes citada, más que el presidente del gobierno por no hacer nada de 9 a 3 y pasarlo a limpio por las tardes. A la gente es inútil regalarle agendas porque en diciembre se iban todas, vírgenes, a la papelera y las hemerotecas, aunque de más fácil consulta que nunca gracias a internet,  las usa todo el mundo para ver quien gano la liga hace seis años o para ver quien actuaba en no sé qué serie. Ósea que somos animales,  que no tenemos remedio y que la memoria es un lastre cuando va uno a votar. En las próximas elecciones no es que se vaya a elegir un gobierno, se va a elegir entre tener memoria o no tenerla. Hay que tener en cuenta que muchos españoles frecuentemente olvidan que son millonarios (a  mí me pasa mucho) e incluso cuando llegan a final de mes sin un duro parece que tienden a pensar: Me lo habrá quitado algún comunista y  consecuentemente votan  al PP al objeto de no pagar millonadas a hacienda, votan al partido que va a extirpar la lacra del comunismo de España que es donde se ha refugiado (al parecer) esta ideología tras ser expulsada de todo el mundo civilizado. Esto ocurre porque puestos a olvidar llegan a olvidar que el comunismo ya no existe más que en el discurso de la derecha (más o menos como ETA) Y es que la memoria es materia muy delicada. Franco, que sabía lo olvidadizos que somos los españoles tuvo que poner 200.000 toneladas de hormigón en forma de cruz para que nos acordásemos de donde estaba el, y aun así muchos lo han olvidado, he leído que hay españoles que opinan que aquello fue una dictadura, pero yo voy sospechando que lo único que ocurrió es que se nos olvidó ir a votar y que es posible que vuelva a ocurrir lo mismo. Vds. verán si es cosa de tomar más fosforo (que es producto más moderno) o será cuestión de recurrir a los rabos de guinda (remedio más antiguo y probado) pero en resumen lo que yo creo es que en las inminentes elecciones que nos vienen encima, todo dependerá del poder de retentiva de los españoles. La noche del 23 sabremos de qué nos acordamos y qué hemos olvidado.

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