CUENTAME UN
CUENTO
Hace
muy pocos días me he enterado de la muerte del autor de cuentos para niños que
escribió “El Pirata Garrapata”, “Fray Perico y su borrico” y otras maravillas
de este jaez. Vayan por delante mis condolencias, pues tengo una edad en la que
ya te das cuenta de que cualquier muerte resta y nunca suma, pero algo tengo
que decir acerca de esta clase de “literatura”,
y lo diré acordándome de lo que mis amiguitos y yo leíamos. A los cinco años
leía el Pumby y el TBO con la familia Ulises y los inventos del profesor Franz
de Copenhague que era como una unidad didáctica de ciencias pero con coña, y
los cuentos de los Grimm y de Perrault y Andersen (los de verdad, no las
porquerías almibaradas que con ellos perpetro Disney). A los ocho y nueve
descubrí a Salgari con Sandokan y el corsario Negro para de ahí pasar a Verne
con el capitán Nemo y el ingeniero Ciro Smith y todas aquellas maravillas. Con
diez y once y Dumas descubrí a los Tres Mosqueteros y al Conde de Montecristo y
supe lo que era la amistad y la venganza y también vino Corazón de Amicis para
conocer el perdón y la misericordia, y
sucesivamente vinieron las Alicias de Carroll y el Gulliver, obras ambas de un
hondo calado, pero que se pueden leer a esa edad y después releer de más adulto
sacando otras conclusiones y volviéndolas a disfrutar por segunda vez; y no
hablemos de La isla del tesoro, una auténtica maravilla para cualquier edad, y
ya no les voy a cansar con Guareschi y su Don Camilo o Las minas del Rey
Salomón, o Karl May y su Winnetou. Y es que gracias a dios, y a que no existía la “pedagogía”
(o al menos nadie se molestaba en aplicárnosla) nadie controlaba nuestras
lecturas que eran muy eclécticas, con el resultado de que a los quince y los
dieciséis ya habías leído muchas cosas de Dickens (el Pickwick) y de Mark Twain
(recuerdo un Yanqui en la corte del Rey Arturo) y leíamos a Allan Poe y a Conan
Doyle ¡bendito sea Sherlock Holmes! y alabado sea Kipling. Y con naturalidad pasabas a Quevedo y Valle
Inclán y Galdós y Don Pio, porque NADIE te explicaba que eso no era para tu edad. La mía es la opinión de un ignorante y por
eso la suelto con total libertad. Hay unos cuantos autores que han hecho sus
dineritos con “Dora la Exploradora” y con
las simplezas editoriales del Barco de Pavor, con la complicidad de
maestritos y maestritas que supongo que pensaban que los niños son tontitos y que
hay una literatura para nenes. No es verdad, hay Literatura (con mayúsculas) y
bobadas insustanciales, y a un niño no hay que enseñarle “valores solidarios” sino lo que es la amistad, el compañerismo y
también el odio, hay que enseñarles lo que es la traición y la redención y lo
que es la muerte, que son pasiones y situaciones humanas, y hay que enseñarles
a diferenciar a un hijoputa de una buena persona porque es lo que se van a
encontrar en la vida y conviene que los distingan. Teniendo esos mimbres la
solidaridad se va armando sola. Si Vds. ven las lecturas que se dan ahora a los
niños y las niñes les subirá el sofoco y la vergüenza ajena (excepto si son de
los que lo único que leen es el Marca, en cuyo caso no estarán leyendo esto, y
si lo hacen les conmino a que abandonen inmediatamente este papelin) No son
inocentes las lecturas, y no se educa a una clase poniendo a todos al nivel del
más tonto. Aquí saltarían un montón de pedagogos (si esto leyesen, que va a ser
que no) intentando explicarme lo de los valores a enseñar y demostrándome que (ellos)
nunca han entendido nada, que jamás han comprendido que este mundo no es amable
y que preparar a los niños para eso no es hacerlos despiadados, sino justamente
lo contrario. Nosotros éramos (o así lo creíamos) audaces, valientes, generosos
y siempre había quien se metía con el gordito de clase, con el gafotas o con el
tonto; pero hasta cierto punto, porque los demás (sintiéndonos héroes) no
consentíamos ciertas actitudes que se ven ahora, y había complicidad pero no
ocultamiento mafioso. Y a la salida de clase si te has pasado te parto la cara,
pero sin brutalidad, porque los demás no te dejaban cebarte con el que perdía
ya que era poco deportivo (y luego había que darse la mano, porque si eras
rencoroso perdías amistades y el abusón de clase estaba mal visto) y eso es una lección valiosa para defenderte
luego en la vida, porque la defensa no es solo física sino que se acompaña con
la mental y ambas completan una voluntad, una forma de ver y enfrentar el mundo
y sus injusticias, y en vez de ponerte a llorar intentar hacer algo practico al
respecto (que se consiga o no es otro cantar) Mas si lo has intentado, por un
momento eras el héroe que soñaste ser (porque nosotros soñábamos con ser héroes
y no abogados o YouTubers). En mis tiempos no se suicidaban niños y ahí lo dejo,
porque con la sobreprotección ridícula que existe a lo peor me cierran este
papelin. ¡Ah! Y lo de ridícula lo digo porque es canallesco, completamente
imbécil y miserable: criar a un niño entre algodones para luego arrojarlo al
arroyo de las hipotecas inalcanzables, de los alquileres mafiosos, de la
sanidad imposible, de los millonarios prepotentes, de la jubilación inexistente,
de las residencias de ancianos convertidas en vertederos de la muerte, de la
injusticia sangrante, de la basura de leyes que gravitan sobre nosotros, que
encima te dicen que se aplican a todos por igual (menuda burla) En resumen,
lanzarlo a la brutal indiferencia del mundo de la mano de Disney y de lo políticamente correcto. Esa es la clave
y esa es la diferencia. Un servidor y sus amiguitos a los diecisiete años ya
sabíamos (o más bien intuíamos certeramente) que el mundo es una mierda
pinchada en un palo, pero teníamos arrestos (eso pensábamos de buena fe) para
enfrentarnos al orbe, para ser (o intentar ser) unos caballeros. La verdad es
que no conseguimos gran cosa (al menos yo) pero sí que puedo mirar hacia atrás
sin apuro, sin avergonzarme demasiado de lo que fui, y quiero creer que eso fue
en parte por las lecturas que me arroparon y me insuflaron el valor de llamar a
las cosas por su nombre y de estar siempre con el que pierde, de quedarme con
la víctima y no con su verdugo (osea que muy espabilao no soy). ¿Bob Esponja o El Coyote y Correcaminos? ¿Fray Perico
y su borrico o Platero y yo? ¿Sandokan o el Pirata Garrapata? ¡¡POR FAVOR!!
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