Una sombra tan solo seras

lunes, 14 de octubre de 2019

La tercera España



-Se ha puesto de moda últimamente la teoría de la tercera España en la guerra y después; la que no era ni los hunos ni los hotros, a la que pertenecería Unamuno, Ortega…y la crema de la intelectualidad, como en el chotis. Eso queda muy bien sobre el papel y hasta puedes escribir un libro o hacer una película de esa tesis que te acabas de inventar y te levantas una pasta. Pero pasa que no es cierto, se puede escribir como Chaves Nogales y como Barea ¿Pero quién vivía como ellos? En el lado republicano estaban tanto o más marcadas las clases sociales que en el bando sublevado. El miliciano al que le tenían que leer en la trinchera El Mono Azul era lo más parecido a los moros y legionarios de Yagüe; carne de cañón prescindible e iletrada (la que se usa en todas las guerras) y luego estaban los reporteros dicharacheros que en un lado y en el otro vivían como dios; Hemingway, El Tebib Arrumi y los intelectuales (cada vez que uso la palabra se me atasca pero no hay otra para esa época y esa gente)  que tanto en un lado como en otro hicieron lo posible por salir con vida de aquello y como es normal se dejaron muchos pelos en la gatera. Claro que no todos; hay tenemos la novela de Foxá “Madrid de corte a checa” sobre lo putas que las pasaban los falangistas en el Madrid del 37 pero lees en sus memorias cómo lo pasó él personalmente, y lo hizo bebiendo champán en la embajada española en Rumania y en París; aunque se declara más partidario del Chablis frappe, en lo que coincido con él. Todos eran gente que teorizaban mucho sobre el poder o sobre el pueblo, claro que llega un momento en el que hay que pasar la teorías a limpio y entonces resulta que hay que apretar un gatillo o firmar un papel (tanto da) y es cuando se ve lo que vale cada uno y de qué pasta está hecho. En resumidas cuentas no se ve esa tercera España por ningún sitio y si existió no cabe duda de que la pasearon; hunos y hotros porque aquí la neutralidad no se contempla ni se tolera. Aquí reina el dios del antiguo testamento que no perdonaba nada; no se entiende si no como un número crecido de gente cree que hay que conservar la momia de Franco en su mausoleo y se la suda que haya gente enterrada por las cunetas. Solo desde el odio africano, desde la venganza levítica se puede entender algo así. Y tampoco es cierto que esto sea de ahora, desde que embalsamaron la momia hacia aquí nos hemos tenido que tragar muchos sapos en este país y parece como si la guerra continuase por otros medios; como Von Clausewitz pero al revés, hartos ya los contendientes de matanza pero sin ninguna intención de perdonar el menor agravio. Creo que se me está poniendo cara de tercera España por lo cual les dejo a Vds. en buenas manos y yo me voy a renovar el pasaporte, que las embajadas ya no son lo que eran y en provincias siempre pillan lejos y a desmano.

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