-Parecería que en este país no existe otra cosa
que no sea el tema catalán. Es desde
luego incomprensible que unos cientos de miles de personas se tapen los ojos
ante quien roba (familia Pujol) y los tengan tan abiertos a todo lo demás. ¿A
nadie le suscita una pregunta o una duda el hecho de que el único hijo de la
familia condenado sea casi expulsado de la cárcel en menos de tres meses? ¿Por
qué a los robagallinas no se les trata con la misma consideración en el talego?
¿Sera que hay más de una vara de medir estas cosas según quien sea tu padre, o quien sea tu carcelero?
Desde luego la lectura que cabe hacerse de todo esto es que es más fácil y
provechoso robar una nación que una gallina; esto se sabe desde que publicaron
el Génesis hace más de dos mil años pero la gente es que ya no lee esas cosas
o le dan igual. Lo que importa es hacer facción y joder al de enfrente. El
robagallinas no declara nada a los medios de comunicación y por tanto no
existe; lo que existe es la gallina o más bien su figura o sombra platónica, ya
que la gallina física se la comió el pobretón y se le indigestó, y pena en el
talego el empacho del volátil. A esta gente sin embargo no se les atasca nada
en el conducto digestivo; son capaces de comerse el tres por ciento de todas
las gallinas catalanas sin molestias apreciables y luego se fuman un puro y se
toman una copita de Aromas del Montserrat. Desde siempre he tenido la sospecha
de que si alguien se hubiera atrevido a meter al talego a D. Jordi nada de esto
que contemplamos habría sucedido. La impunidad en el robo da alas a los que
vienen apretando por detrás diciendo ¿Qué hay de lo mío? Y los que pagan las
abultadas facturas de los despropósitos somos nosotros, los robagallinas de a
pie, que solo tenemos para defendernos la constitución y el abogado de oficio ósea nada. No se alarmen Vds. por las
imágenes televisivas, no son ciertas, o
solo lo son parcialmente. Las cámaras solo siguen a los 30000 alucinados que
recorren Cataluña enmascarados; podrían poner las cámaras en los cientos y
miles de calles, instalaciones e
infraestructuras catalanas donde no pasa nada; pero desde que nació el
periodismo el que no pase nada no es noticiable, yo les pregunto a mis amigos
catalanes que como está aquello, y como no han tenido que coger ningún vuelo en
El Prat me dicen que allí no pasa nada y que todo es un invento de la prensa.
Me viene a la memoria un sucedido durante el franquismo. Uno de los ministros
del caudillato estaba inaugurando una presa o algo y la prensa del movimiento
lo había situado el día anterior inaugurando otra cosa en otra capital de
provincias de donde venía casualmente uno de los presentes en el acto que sabía
positivamente que no había estado allí. Cuando se lo echo en cara al que
cortaba la cinta este le espetó con malos humos. ¡Menos viajar y más leer la
prensa! Yo sin embargo les recomiendo lo contrario y de poder hacerlo yo mismo
estaría escribiendo desde otro país. Aunque en todos haya inauguraciones,
gallinas y ministros; en ninguno civilizado hay que asistir al bochorno de que una autoridad diga en público
que volverá a delinquir y se quede tan ancho. Desde aquí recomiendo a los robagallinas que se envuelvan en alguna bandera patriótica; a lo mejor cuela.
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