Una sombra tan solo seras

lunes, 30 de septiembre de 2019

Diez minutos sin prisa



-Acabo de pillar en un chamaril de esos de caridad de ahora, de gente que se está quitando; un tomo encuadernado de la revista Diez Minutos de principios de los cincuenta. Lo he mercado por dos perras porque son cosas que ya no interesan a nadie y creo que me la habrían regalado si no fuese porque estos la caridad la entienden en forma unidireccional (reciben pero no dan, al menos a literatos mendicantes como uno) Son revistas fascinantes y crípticas; es imposible saber leyéndolas lo que pasaba en España en esa época. No es que se note la censura, es que solo cuentan cosas que pasan fuera y cuando dan noticias relacionadas con España son como que; Ha muerto Un Millonario vasco en Nueva York que cuando era grumete vio las pruebas del submarino Peral en el puerto de Cádiz. No nos cuentan que se fue porque lo único que había para comer era el submarino, que seguramente no se desarrollo por eso; por que lo confundieron con un cetáceo y se lo comieron. De España solo vienen anuncios, horóscopos y alguna exaltación del caudillato. Sólo hay críticas a las corridas de toros y a los estrenos de teatro y hasta estas cursan sin fiebre ni aspavientos, como una gripe muy leve, los únicos crímenes y atrocidades son los que sucedían en el extranjero y se tiene la cabal impresión, adormeciente cuando lo lees, de que aquí no pasaba nada reseñable. Ya nadie se acuerda como era el mundo antes del internete pero era un poco así, un huerto cerrado donde lo único importante era sacar la calabaza más gorda y que te echasen una foto con ella para salir en los papeles. Sin duda tiempos más amables aunque estén un poco apolillados y moleste un poco el olor medicinal de la naftalina; al menos había tiempo para reflexionar porque las cosas no eran instantáneas como ahora y la foto y lo grafico tenían algún valor que ya han perdido, resulta curioso también, en una época donde el tiempo no era tan tasado como ahora, un título con tanta premura; Diez Minutos. La verdad es que no sé adónde vamos tan deprisa si ya se sabe cuál es la meta; al menos nuestros padres tenían el buen gusto de remolonear un poco y demorarse; por la vida hay que pasearse, y es ridículo correr para llegar antes que nadie a la muerte, lo bueno es el paisaje y el camino y algunas charlas y algunos amigos y por supuesto algunas mujeres, pero esto ahora creo que no se puede decir y uno, está un poco hasta los huevos de tanto empujón y tanto codazo para nada. Recomiendo a Vds. vivamente que se mediquen contra la prisa, mis píldoras no curan nada pero ayudan en el paseo, y yo mismo de vez en cuando tengo que parar y leerme el prospecto de mis propios medicamentos, porque todo está diseñado como una gran estafa,  para que no veamos el precipicio; como esos rebaños de bisontes que empujaban los indios de las praderas, en estampida hacia el borde del barranco que no veían, por ser cortos de vista y por la polvareda. La receta es ver poca tele y poco internete (sobretodo actualidades que se ajan en un par de horas) y leer; lean aunque no sea a mí. Desaturde mucho.

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