Una sombra tan solo seras

domingo, 23 de junio de 2019

Sonrían por favor




-Fotos, fotos, fotos. Miles de fotos, miles de imágenes que son tantas que ya no quieren decir nada. Nuestras caras se esconden en un bosque de rostros para pasar desapercibidas. De mi bisabuelo se conservan la foto de la mili (cazadores de África Nº 3) y la de la boda; no juzgó conveniente exponerse más al deslumbre y los peligros del magnesio. Yo mismo desde que vine al mundo hasta los 50 tacos no conservo arriba de cuarenta o cincuenta fotos. Hoy a cualquier yonky de los selfies con eso le llega hasta la hora del almuerzo. Eso sin contar las fotos que nos toman mientras andamos por la calle desde cientos de cámaras que enfocan a todo quisque, y añadiendo las de  alguno de esos trastos que nos orbitan y pasan cada 100 minutos sobre nuestras cabezas registrando si hoy nos hemos peinado. ¿A dónde va esa astronómica cantidad de imágenes que generamos? (a pesar nuestro, casi siempre). Parece que los chinos le sacan mucho partido a esto con la vaina del reconocimiento facial. Pero no hagan Vds. demasiado caso, porque desde Fumanchu todas las perfidias se las adjudicamos a los orientales (pillan a desmano y es más cómodo). No solo nos identifican en un plas, sino que ya hasta nos diagnostican y muy pronto sabrán si tenemos una enfermedad antes que nosotros y que nuestro médico. Como siempre, nos dirán que es para nuestro bien. Es muy curioso que los gobiernos se preocupen tanto de nuestro bienestar; yo llevo más de un decalustro haciéndolo (ocupándome del mío) y no levanto cabeza; a lo mejor si me hubiese desentendido y lo hubiera dejado en las sabias manos de nuestros gobernantes me hubiese ido mejor. Pero para alguien como yo, el mejor de los gobiernos no pasa de ser el tirano de Siracusa. ¿A dónde irá ese enorme cúmulo de imágenes cuando ya no estemos? Como la experiencia nos dice que aquí no se tira nada a lo que se le pueda sacar rentas; me temo lo peor. Los Papúes, los esquimales y otras tribus antiguas y prudentes  rápidamente supieron que aquel artefacto que portaba el bwana robaba el alma y no se dejaban. Hemos perdido esas sabidurías y como siempre (las fotos) servirán para lo peor. No solo nos robaran el alma sino que intentaran hacer algo turbio y desastroso con ella. Desde aquí lo dejo dicho; que cuando me incineren le den también al reset; pero llamar a Google es como llamar a algún muerto de los que hacen tertulia conmigo (no cogen el aparato, desde aquí lo aviso) osea que; como nos volveremos a ver en la eternidad digital ¡Sonrían por favor!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 PAPELIN    SENTIMENTAL Y UNA OPERA RIOJANA Hace tiempo que no me hago una lista de la compra y será porque estoy muy sensible y no me gus...