Una sombra tan solo seras

lunes, 24 de junio de 2019

.La Hoguera




-Esta noche en mi tertulia de muertos hay pleno; es la noche de San Juan y aquí, por seguir la tradición de la hoguera, quemamos libros. Ni mis muertos ni yo tenemos animo inquisitorial; para eso ya están las iglesias y gobiernos, de cualquier fe y de todas las tendencias. Más bien los quemamos por calentarnos (los muertos siempre tienen frío) y también por diversión y porque ya cumplieron su función. Aprovechando que por aquí no viene Joyce hemos echado a la pira el Ulises, esa aclamada obra que nadie se ha leído y que, una vez leída, nadie se atreve a declarar soporífera no le vayan a tomar por inculto; sin embargo todos hemos coincidido en salvar Dublineses que está lleno de encanto y pequeñas sorpresas. Aquí no se libra nadie y han ido al fuego bastantes libros de Cela (casi todos desde La Catira) lo mismo que algunos de Conan Doyle (novelas históricas). Aquí la crítica literaria se ejerce cerilla en mano y si algo tienen los muertos es ausencia de complejos; también acaban en el resplandor de la hoguera unas cuantas novelas de Gómez de la Serna, y algunas de ellas las ha tirado el mismo o las usado para encenderse la pipa. Nunca sabemos lo que quedará de nosotros (si algo queda) ni cuáles serán los gustos del futuro (en el supuesto de que quede futuro) por eso hay que estar siempre preparado para arder de forma elegante (la elegancia es lo único que no nos quemaran) y hay que arder con una sonrisa que intentara borrar el tiempo, pero que a lo mejor se queda en la memoria de algunos hombres. Noche de San Juan, noche mágica de quemar lo decrépito, lo viejo que hasta hace poco era nuevo y después de una fugaz noche ya es cenizas. Lo que enseña esta noche es que todo pasa; que ya nos lo dijo Quevedo en El sueño de la muerte; que todos somos los muertos de nosotros mismos. Así que mientras llega esa noche de San Juan que ya no veremos, cojamos un par de libros debajo del brazo y acerquémonos a cualquier hoguera a participar del jolgorio de la pira. Yo, por hacer una gracia he arrojado una Danza de la muerte, El códice de El Escorial con grabados de Holbein, que es de los pocos artistas que ha conseguido darle un cierto encanto al asunto, y así me vengo de la pasta que me costó. Después, a saltar el rescoldo que seremos; esta noche lo viejo es humo y mañana lo nuevo empezara a amarillear.

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