Una sombra tan solo seras

domingo, 30 de abril de 2023

 

¡COMPAÑEROS DEL METAL!   ¿ME SE OYE?

Nos encontramos en pleno puente, ese fantástico invento hispano que nos permite transitar entre las dos orillas de una semana de trabajo sin mojarnos los pies. Los puentes y la siesta son quizá las dos aportaciones más importantes que ha hecho España a la felicidad humana. El uno de Mayo volveremos a oír a lo que queda del sindicalismo dar su grito de socorro en el borrascoso mar del capitalismo, ese océano donde los barcos negreros de las grandes corporaciones cuando se sienten perseguidos, siguen arrojando por la borda obreros encadenados para escapar más deprisa y es que hay navíos que reciben el viento siempre de popa. La navegación por estos mares siempre ha sido traicionera y  para los libros de bitácora futuros  será útil recordar que Felipe González hizo tanto por cargarse los sindicatos como Margaret  Thatcher, (y no se cual de los dos haria mejor el papel de bruja mala del oeste en el mago de Oz) y es que al sindicalismo le salen corsarios en cualquier ensenada y la verdad solo es otro galeón más al que hay que hundir a cañonazos, puesto que ya no se busca asaltar un tesoro que no existe, sino que el enemigo desaparezca bajo las olas. Mañana que es dos de mayo la chiflada madrileña que ejerce de neo alcaldesa de Móstoles llamara a los patriotas a extirpar el comunismo. Le dará igual que el comunismo este disecado con la momia de Lenin; y lo más curioso es que parece que los únicos que tienen intereses en resucitar a estos sátrapas bolcheviques o a su fantasma, son estas tronadas lideresas de derechas, puesto que el comunismo no se les cae de la boca, y atendiendo a lo que dicen parece que contra ETA vivían mejor y ahora dan la sensación de boxeadores tocados que siguen lanzando puñetazos al aire en el ring cuando el adversario ya se ha ido, pero es que aquí lo importante es tocar a rebato y que la feligresía armada de hoces, horquillas y podones se agrupe en torno al campanario y salga a montería de izquierdistas, a conseguir votos a puñaladas. Cada día me aburre más la política y me asquean más sus protagonistas, y lo único que me arranca una sonrisa es alguna flor humilde (de esas de las que no conozco ni el nombre) y esas ingenuas comidas sindicalistas donde se juntan los compañeros a tirar de bota y de discursos y a hacer vudú con algún muñeco del patrono. No me parece mal y yo mismo he clavado más de una aguja, y es que esa es la defensa del esclavo contra el dueño de la plantación, desearle la meningitis, pues si acudes a las leyes te dicen que la esclavitud esta abolida; ósea que solo nos queda el candomblé o hacer de cimarrón y echarse al monte que es donde más miedo dan los tambores, entre la espesura. No tengo ninguna confianza en la humanidad,  pero aún me queda alguna en la naturaleza y en los individuos cogidos uno a uno y por sorpresa (lo que viene siendo la amistad) y con esas muletas vamos tirando. Lo hablaba estos días de puente por Ezcaray, estos días de vino y rosas.  Lo hablaba con los pocos amigos que le van quedando a uno: Sergio, Chefe, Saca… Le vamos a dejar a nuestros hijos un mundo con menos libertades del que nosotros conocimos y digan lo que quieran los tertulianos profesionales que se dedican a explicarnos lo bien que vivimos, pero cada generación tiene su lucha y nosotros ya hicimos lo que nos tocó y aún seguimos aguantando (y todo lo que se pueda) pero yo me siento ya como en el último cuadro de infantería de Rocroy, gastando las ultimas cargas de pólvora y con la daga entre los dientes. El mundo que nosotros conocimos ya no existe, pero nosotros nos resistimos en torno a esa vieja bandera que ya no significa nada pero es la nuestra. Aún quedan puentes que cruzar y heroicas siestas que dormir; que no conviene olvidar que el descanso y la fiesta son principales conquistas de la civilización (y del sindicalismo) y acaso de las pocas que merecen que cerremos el cuadro y hagamos el tacto de codos con el de al lado y vayamos desenvainando y soplando la mecha. Así de paradójica es la humanidad, ¡Lo que hay que pelear por descansar! ¡Cuánto hay que luchar por no hacer nada! Que pasen Vds. buen día… compañeros. Y no olviden seguir el camino de baldosas amarillas con cuidado, siempre hay brujas al acecho.

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