MORDAZAS Y
ANTEOJERAS
A menudo me pregunto ¿Qué soy? Y ese es el motivo por el que escribo; el intentar responder a esta pregunta. Mas como no vivo solo (aunque cada vez me tienta más ese plan) como vivo en sociedad, debo reformular la pregunta. ¿Qué somos? Y las respuestas que encuentro no me gustan, de ahi que siga escribiendo.
Somos un rebaño de ovejas que le votan
al lobo; porque nunca en la historia de la humanidad el poder y la riqueza han
estado concentrados en menos manos que ahora mismo. Esto, de forma paradójica, lo ha traído la democracia (si Vds.
no ven justificadas las cursivas prescindan de ellas) Los que son los dueños de
todo cada vez tienen menos cortapisas para serlo, y yo nos veo a todos nosotros
como a una de esas cofradías de mendigos gallegas que dibujaba tan bien Don
Ramón Valle, ha desaparecido el deseo del duro zoquete de pan, porque ahora esta
Santa Compaña, esta caravana menesterosa, se desplaza en coche aunque algunos
señoritos de los que salen en “Romance
de Lobos” y en las listas
electorales prefieren (por estética) unas almas en pena en bicicleta. Da igual,
como en el cuento oriental nadie ve sus harapos y sí los de los demás. Piensen
Vds. que estamos muertos, en efecto una vez que votamos lo único que hacemos es
molestar y más nos valdría coger el cirio y perdernos en la niebla (hasta
dentro de cuatro años). La democracia,
nos ha traído el comer y cenar todos los días (que no es poco) pero nadie
parece querer preguntarse a qué precio. Nos maneja el silbo del pastor y sus
certeras pedradas, porque el pastor no es tonto y algo aprendió de las
guillotinas y la revolución francesa, Allons enfants. Se ve, sin embargo, que
la memoria del rebaño es limitada. Se plantea ahora, que los perros que juntan
al rebaño se responsabilicen cuando muerden (le llaman ley mordaza y quieren
derogarla). No se lograra y además nadie, a lo que se ve, pretende inquietar al
pastor (que es el responsable) por entrenarlos y azuzarlos. A mí lo único que
me sorprende ya; es que cada vez somos menos fuera del rebaño. Lo entiendo por
la comodidad del corral y porque el rebaño da calor. Yo, como no me dejo
esquilar arrastro el peso de la lana que me hace cada vez más lenta, un día vendrán
los lobos y el único consuelo que me queda (muy pobre) es que el primer lobo se
va a llevar una desagrable sorpresa comprobando que algunos borregos hemos
desarrollado una dentición carnívora y hemos aprendido a tirarnos a la yugular,
que es lo que tiene el pastar por libre y el forrajear clandestino ¡Total, nada
entre dos platos! Yo quisiera tranquilizar al pastor, vista la mansedumbre del
hato con unas alambradas basta y sobra; quizá el problema es que el pastor
tiene mala conciencia y cuanto más aumenta su cabaña menos se fía. Como siempre
no tengo ninguna solución que ofrecer, estamos en manos del honrado (más cursivas) concejo de La
Mesta y estamos encantados. Y si no quieren Vds. (por estética otra vez)
sentirse manada, pues a vagar por los caminos, a mendigar la currusca de los
hidalgos y aguantar el insulto del señorito puesto que a ellos no les afecta la
ley mordaza ni ninguna otra. Y si Vd. porque tiene un coche viejo, porque tiene
un corral donde meterse por las noches, porque piensa Vd. que las migajas que
le caen de la mesa son el mana del pueblo elegido, porque su orgullo le impide
ver los harapos. Si Vd. en fin no se cree mendigo sino príncipe, si no se cree
ganado a salvo de mordiscos. Tiene Vd. razón no es ninguna de estas cosas, es
el ciego de la chusma, el que tira del carretón del pordioseo y no lo sabe. Y además
un tontolaba. ¡No se prive! Vote Vd. como tal.
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