Una sombra tan solo seras

domingo, 19 de marzo de 2023

 

                                MORDAZAS  Y  ANTEOJERAS

A menudo me pregunto ¿Qué soy? Y ese es el motivo por el que escribo; el intentar responder a esta pregunta. Mas como no vivo solo (aunque cada vez me tienta más ese plan) como vivo en sociedad, debo reformular la pregunta. ¿Qué somos? Y las respuestas que encuentro no me gustan, de ahi que siga escribiendo. 

Somos un rebaño de ovejas que le votan al lobo; porque nunca en la historia de la humanidad el poder y la riqueza han estado concentrados en menos manos que ahora mismo. Esto, de forma paradójica, lo ha traído la democracia (si Vds. no ven justificadas las cursivas prescindan de ellas) Los que son los dueños de todo cada vez tienen menos cortapisas para serlo, y yo nos veo a todos nosotros como a una de esas cofradías de mendigos gallegas que dibujaba tan bien Don Ramón Valle, ha desaparecido el deseo del duro zoquete de pan, porque ahora esta Santa Compaña, esta caravana menesterosa, se desplaza en coche aunque algunos señoritos de los que salen en “Romance de Lobos” y en las listas electorales prefieren (por estética) unas almas en pena en bicicleta. Da igual, como en el cuento oriental nadie ve sus harapos y sí los de los demás. Piensen Vds. que estamos muertos, en efecto una vez que votamos lo único que hacemos es molestar y más nos valdría coger el cirio y perdernos en la niebla (hasta dentro de cuatro años). La democracia, nos ha traído el comer y cenar todos los días (que no es poco) pero nadie parece querer preguntarse a qué precio. Nos maneja el silbo del pastor y sus certeras pedradas, porque el pastor no es tonto y algo aprendió de las guillotinas y la revolución francesa, Allons enfants. Se ve, sin embargo, que la memoria del rebaño es limitada. Se plantea ahora, que los perros que juntan al rebaño se responsabilicen cuando muerden (le llaman ley mordaza y quieren derogarla). No se lograra y además nadie, a lo que se ve, pretende inquietar al pastor (que es el responsable) por entrenarlos y azuzarlos. A mí lo único que me sorprende ya; es que cada vez somos menos fuera del rebaño. Lo entiendo por la comodidad del corral y porque el rebaño da calor. Yo, como no me dejo esquilar arrastro el peso de la lana que me hace cada vez más lenta, un día vendrán los lobos y el único consuelo que me queda (muy pobre) es que el primer lobo se va a llevar una desagrable sorpresa comprobando que algunos borregos hemos desarrollado una dentición carnívora y hemos aprendido a tirarnos a la yugular, que es lo que tiene el pastar por libre y el forrajear clandestino ¡Total, nada entre dos platos! Yo quisiera tranquilizar al pastor, vista la mansedumbre del hato con unas alambradas basta y sobra; quizá el problema es que el pastor tiene mala conciencia y cuanto más aumenta su cabaña menos se fía. Como siempre no tengo ninguna solución que ofrecer, estamos en manos del honrado (más cursivas) concejo de La Mesta y estamos encantados. Y si no quieren Vds. (por estética otra vez) sentirse manada, pues a vagar por los caminos, a mendigar la currusca de los hidalgos y aguantar el insulto del señorito puesto que a ellos no les afecta la ley mordaza ni ninguna otra. Y si Vd. porque tiene un coche viejo, porque tiene un corral donde meterse por las noches, porque piensa Vd. que las migajas que le caen de la mesa son el mana del pueblo elegido, porque su orgullo le impide ver los harapos. Si Vd. en fin no se cree mendigo sino príncipe, si no se cree ganado a salvo de mordiscos. Tiene Vd. razón no es ninguna de estas cosas, es el ciego de la chusma, el que tira del carretón del pordioseo y no lo sabe. Y además un tontolaba. ¡No se prive! Vote Vd. como tal.

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