ENERGY
-Ayer
me metí en estos papelillos con una señora que chifla más que un árbitro de los
de antes. Pero claro, como soy tonto olvide que a estos muñecos de cabeza de
aserrín; los talla, los pinta, los viste, les presta voz y los pone ahí alguien…
¡Exacto! Es Gepetto. Ese entrañable abuelito que no puede vivir sin tirar de
los hilos de alguna de sus creaciones, ese titiritero que tampoco es de nación
italiana, pues como a todo en este país, ya lo retrato Don Miguel hace unos
siglos como maese Pedro. Que, efectivamente (da gusto tener pocos lectores pero
cultivados) tampoco es maese Pedro, es uno de los galeotes liberados y se llama
Ginés de Pasamonte… Pero vaya Vd. a saber, porque estos juegos y confusiones
interesadas se vienen dando desde que en el neolítico, alguien se quedó en la
cueva porque hacía mucho frio y mando a cazar mamuts a los demás y luego se
comió el solomillo.
Ahora
les cuento que este fin de semana pasado (como desde hace muchos años) me he
ido con mis parientes de Anguiano a comer a la central eléctrica de Lleria
próxima al monasterio de Valvanera. Ellos, hace años eran los cuidadores y allí
pase los veranos más felices de mi infancia. Como en una novela de realismo
mágico, a los seis años me iba por el monte montado en la yegua “Romera” y
seguido por: una cerda de 200kgs que iba conmigo a todos los sitios además de
la “Moka” y el “Pistón” (dos perros mil leches) y una nube de luciérnagas.
Bien, esa central hidroeléctrica está construida al mismo tiempo que otras de
La Rioja sobre los años 50. Están todas más que amortizadas y automatizadas, se
dirigen por internet y muy de vez en cuando un operario se pasa a echar un
vistazo y a engrasar los cojinetes. Es decir que además de amortizadas su coste
operacional se aproxima a 0. Bien, la central que se surte del canal de
Mansilla estaba parada, para ser precisos llevaba parada más de un mes
y por agua no era. El agua que debía mover las turbinas salía al rio unos
metros más allá. Pregunto a mi red de espías y me dicen que así están casi
todas las que en La Rioja quedan operativas. Ósea que una compañía que tiene
unas máquinas, unas infraestructuras que facturan dinero solas a un coste residual, ¡las tiene paradas! Como
además de ser tonto soy muy despistado tire de GPS por comprobar, y
efectivamente me hallaba en el corazón de La Rioja y no en Ucrania como temí
por unos momentos (ya saben mis lectores que todos los centros de producción de
algo: energía, cereales, gas… están situados en Ucrania) Me dije: ¿A ver si va
a ser que las tienen paradas porque así pueden subirnos el recibo de la luz,
pues de otra forma al incluir precios de operación de instalaciones amortizadas
(ósea electricidad de bajo costo) nos tendrían que bajar el recibito? Pero seguro
que me equivoco porque yo no entiendo nada de esto. Aunque de títeres si se
algo. Y ahora se me hace la luz (perdonen Vds. la metáfora) con el títere
Ayuso/Melisendra y veo los escaparates a toda pastilla en Madrid a las 4 de la
mañana. Y en pleno realismo mágico acabo de darme cuenta que yo, soy el mono
del retablo que adivina el pasado y el presente más no el futuro. Aunque como
cobijo aquí en mi casa por las noches a Don Miguel (y el si se sabe el final) le pregunto cómo sigue, y ya me ha dicho que a Ginés o Maese Pedro o Gepetto le
vamos a tener que pagar (otra vez) el teatrillo por los destrozos. Que ya lo
dejo el escrito, que el único que no veía los hilos era Don Alonso Quijano y
nosotros; porque el maese, a pesar del parche en el ojo ve más de noche y con
los escaparates apagados que nosotros de día y abriendo los tres (ojos). Pues eso, que
va atardeciendo y recogemos y vamos volviendo para Anguiano, y como el realismo
mágico se ha trasladado de los trópicos hasta aquí acaso por el calor, acaso
por las calles en tinieblas; pregunto por las luciérnagas que no las veo, y
ojala no lo hubiera hecho, porque para enterarme de que les han prohibido dar
luz gratis pues mejor seguir sobre los hombros de Maese Pedro, que cuando se
acaba la función me tira algún cacahuete y ya he aprendido a cogerlos a oscuras.
Escribir a veces es llorar y ser un mono es tener el culo pelao.
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