LOS GRANDES DE ESPAÑA Y LAS MOSCAS
Por
lo visto decía Romanones aquello de: “Hagan
Vds. las leyes y déjenme a mi hacer los reglamentos” ¿Qué a que viene esto?
Pues a que la fiscalía anticorrupción ha librado de responsabilidades a
Esperanza Aguirre por ganar dos elecciones con trampas. ¿Qué para qué sirve la
fiscalía anticorrupción? Pues mire ahí ya me ponen en un aprieto. Desde luego ya
saben Vds. que yo soy un tonto jurídico, pero claro está que si no hubiese
estas fiscalías y estos magistrados tan guachis a ver quién iba a librar a esta
grandeza de España de pasar una temporada en Alcalá-Meco; y eso no se ha visto
desde los tiempos del rey Fruela que nadie conoce. ¿Y el Rey, ¡eh!, quien iba a
librar al Rey? Desde luego no los Suizos ni los Ingleses que no poseen
instituciones tan vistosas, y no se han enterado aun de que el Rey es impune o
inmune o como se diga. Que, ¡oiga! yo soy como los demás tontos que no nos
hemos leído la Constitución (¡total para lo que nos sirve!) Seguro que por esos
países también cuecen habas, pero es que aquí solo cuecen habas. O el otro grande de España, el de las
mascarillas, que si acaso lo condenan encontraran que todas las hectáreas que
tuvo son ahora de algún cuñado o algo. Y es que aquí todos son grandes de
España a la manera que le decía D. Francisco de Quevedo a su Rey, que es a la
manera de un agujero que cuanto más le quitan (a España claro) más grande es. A
mí me parece absolutamente normal que esta señora sea exculpada, igual que
quedo en nada aquella cosilla con los guindillas madrileños, que querían
multarla los muy ingenuos. Y lo mismo que quedara en agua de borrajas el
asuntillo del Goya, y aun nos podremos dar por muy satisfechos, si la tal
fiscalía no descubre que alguno de los Goyas que cuelgan en el Prado no
resultan ser también suyos (de su grandeza) y hay que devolvérselos; que es lo
que tienen las prescripciones y los líos jurídicos, que hay cosas que te das la
vuelta y ya han prescrito y otras por los siglos de los siglos. Ya decía
alguien que la ley es una telaraña donde se quedan atrapadas las moscas pero
que rompen los grandes de España. Pues eso, además de tonto, hombre mosca. Y
esa es la cara que se nos va quedando a los españolitos de infantería: a veces
de tonto, a veces de mosca. Y mientras tanto el legislativo con sus juegos florales discutiendo leyes
en el hemicirco (no es errata) por una letra, y explicando: que si es si y que
no es no ¡pobrecitos míos! Pero eso es lo que tienen las leyes, que sirven (a
duras penas) para trincar manadas cuando son de cabestros sin pedigrí. Cuando
los bandoleros son una cuadrilla de marquesitos troneras, y en vez de un retaco
disponen de un libro becerro y otros titulillos e hidalguías varias, dense Vds.
por jodidos, paren la diligencia y vayan sacando las peluconas de oro y los
relojes sin rechistar, que a lo mejor se les dispara algún señorío mal
engatillado y le interesa a Vd. en alguna parte blanda, que es como si le cae algún
considerando de una señoría en un pie; que se queda Vd. cojo de por vida, y después las
reclamaciones a la fiscalía. Y yo que soy una mosca tonta me acerco en un vuelo
al palacete de la lideresa y veo como se descojona conmiserativamente de todos
nosotros. Mientras dice: ¡A ver,
Bautista! ¡Esa ventana cojones, no ve que entran moscas!!! ¡Que luego se cagan en los cuadros y en los Toisones! ¡Puta servidumbre!
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