“La
libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron
los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni
el mar encubre, por la libertad así como por la honra se puede y se debe
aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede
venirle a los hombres”. Todos conocemos esta cita de
D. Miguel de Servent ese catalán ilustre
que escribió el Quijote. El propio Jordi Pujol felicito efusivamente al descubridor
de la quijotesca teoría; y las instituciones catalanas, tomando en
consideración que la libertad es el bien supremo, le dejan salir del talego al
hijo de D. Jordi que tanto ha hecho por Cataluña (fer país, se llama). Los Pujol, tanto hicieron por el país que se
podría decir que se lo metieron en el bolsillo y como una república no cabe en
un bolsillo tuvieron que depositarla en Andorra que pillaba cerca. La república
de Tractoria está entusiasmada por esta ruptura de cadenas, ya que desde que recibieron
las competencias en materia penitenciaria han comprobado que todos los ladrones
son charnegos (¿Quién va a robar en una república donde los perros se atan con
longaniza de Vich?) Nadie debe escandalizarse por esto pues las repúblicas
piratas son una cosa añeja y de abolengo que ya se inventó en las Bahamas allá
por el 1600, y el institut Nova Historia ya se ha puesto a la faena de
investigar los orígenes de Barbanegre
(ese audaz fundador de repúblicas) y se descubrirá que los Escamots son los
sucesores de Los Hermanos de la Costa y la Jolly Roger la antecesora de la
Estelada. Espronceda (que era catalán) ya le dedicó unos versos muy conocidos a
la epopeya y nos informó del armamento del velero bergantín, que sigue
surcando las aguas con la proa a Bruselas. Historiadores espurios y
centralistas han vaticinado que la singladura terminará en el muelle de las
ejecuciones; que no está en Bristol sino en las afueras de Barcelona (...estos pies y piernas que tientas y no vees,
sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están
ahorcados; que por aquí los suele ahorcar la justicia, cuando los coge, de
veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo
de estar cerca de Barcelona) Los que leemos historia ya sabemos cómo terminó
la cosa; con el perdón de su graciosa majestad para que pudieran seguir
pirateando pero con patente de corso. El talego es para charnegos y botiflers; no
es lugar para gente honrada que se limita al tres per cent. Los piratas donde mejor están es navegando. Ya nos lo
avisó Espronceda;
¡Sentenciado
estoy a muerte! / Yo me río; / no me abandone la suerte,
y
al pillo que me condena, / colgaré de alguna entena, / con algún lazo amarillo.
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