Una sombra tan solo seras

domingo, 19 de mayo de 2019

Maldiciones bíblicas




-Las maldiciones y anatemas son territorio acotado de las religiones. No hay nada más socorrido para un chamán o un obispo que decirnos que en la otra vida habrá justicia (para que no la esperemos en esta). Los gobiernos (que no pierden comba) se han apuntado también a la justicia de ultratumba, que requiere menos papeleos, y le están metiendo mano a la maldición más antigua; El trabajo. “Ganarás el pan con el sudor de tu frente” pero el sudor, que está desprestigiado (menos si se vierte en algún deporte que mole mazo) ya no es suficiente para adquirir una hogaza de masa madre (desde que los modernos han descubierto el pan y que vale para untar, se ha puesto por las nubes) Nos van a hacer fichar, que parece muy guay para acabar con las horas extras, pero cuando tengamos que fichar hasta para cambiarnos la compresa veremos qué pasa (¿Qué las mujeres tengan que coger días de vacaciones cuando tengan el periodo?, ¿Que a los hombres les descuenten los minutos que dedican a hablar del partido del domingo?, ¿Qué ambos tengamos que venir meados de casa?) Tranquilos que si eres ejecutivo te vas a poder sacar la pilila o bajarte las bragas cuando quieras (o sea, como ahora). Se fía todo a los posibles convenios de empresa; que actualmente consisten en suplicar al señor que tiene la sartén por el mango que te deje untar pan cuando ellos han acabado de comer. El bolsillo se resiente pero el menaje queda reluciente y no hace falta ni meter la sartén al lavavajillas. Apenas hay español que en algún periodo de su vida no haya tenido que trabajar en la hostelería (p.ej.) así que todos sabemos de lo que estoy hablando. Una vez más la solución vendrá por la picaresca. Seremos mozos de muchos amos como Lazarillo, y raeremos el arca de la despensa para sacar las migas y decir que han sido ratones. Se habrán dado cuenta ya (y sino para estoy aquí, para apuntar con el dedo) que la picaresca de Lázaro la provocan sus amos matándolo de hambre y no él, que es más bien inocentón hasta que va pillando currículo en el mercado laboral. Esto es España amigos y aquí los ángeles manejaban la yunta mientras San Isidro echaba un tute con Jehová y aquí, el diablo hacía de noche acueductos a destajo porque de día hace mucho calor en las obras públicas. Termino con una rumba caribeña y esclarecedora: “Yo no tumbo caña. / que la tumbe el viento… / Que la tumbe Lola / con su movimiento”. A bailar.

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