-Todo vuelve, o es que nada se ha movido (que
no es exactamente lo mismo, pero como si) Las nuevas generaciones descubren el
mundo y se creen que han sido los primeros en gritar ¡Tierra! Y que les van a
dar un doblón de oro o algo. Tampoco hay que tomárselo a la tremenda; es ley de
vida y a nosotros nos pasó algo parecido. Sí que hay una diferencia, y es que
nosotros nos echamos al mundo más leídos/resabiados e íbamos como más recelosos
y a la vez más hippiosos (más sucios de cuerpo pero más limpios de alma) La
suciedad de ahora es al contrario, se duchan más pero se creen que la limpieza
interior es el lenguaje inclusivo, el veganismo, el animalismo y esas pijadas
(de pijo): Que viste, se comporta o habla (piensa)
de manera afectada manifestando buena posición social y económica, en especial
cuando es joven. Creen que así van a cambiar algo. No les
desanimo, porque el que desanima a todos es el tiempo, y yo/nosotros tuvimos
también nuestras pijadas y ya estamos de vuelta. Ellos (los jóvenes) creen que
volvemos derrotados. No lo saben aún, (pero lo aprenderán) que el que derrota
es también el tiempo que pasa de nosotros (mogollón) mientras nosotros pasamos
por él. Jode un poco (mucho) que para adquirir estas sabidurías tan elementales
se haya tirado uno media vida peleando contra el viento, pero es lo que ahí.
Como los consejos son inútiles procuro no darlos. Les tengo cariño a estos
pijos (son los que pagan mi pensión; como yo pagué la de mis viejos) pero me da
coraje ver como los enredan en estas luchas inútiles que no van a ningún lado. A
mí me enoja, pero a la derechona, aunque se finge indignada, le encantan estos
pijos tan modositos; me refiero a la derechona de verdad, la de la pastizara.
Hay otra; de marquesas tronadas y un poco putas y coroneles burlangas y borrachuzos
que mete mucho más ruido, (pero que ya no cuenta, son folklore y estrépito) Hay
les han colado un gol a los pijos que luchan contra los segundos y dejan en paz
a los que manejan el cotarro de verdad. A lo mejor piensan meter un día la
cabeza en ese cofre de los doblones y se están calladitos a ver. Ya les
enseñara (el tiempo también) que en ese Gotha, en ese Libro Becerro; no se
puede meter la cabeza (naces ya apuntado o no sales). Pero no os desaniméis (ya
digo) pijos del mundo. Eso sí, procurad dejar de tocar los huevos al personal
viejuno, que andamos fatigados de lomos pero con un oído más afinado de lo que
pensáis. Corregid el tiro que tenéis la artillería desviada, el enemigo está en
otro sitio. Por terminar poéticamente; dejo esto (siempre con cariño) de Gil de
Biedma (que también fue pijo, pero de singular puntería y oído finísimo):
No volveré a ser joven
Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes, yo vine / a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería / y marcharme entre aplausos
envejecer,morir, eran tan sólo / las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo / y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir, / es el único argumento de la obra.
como todos los jóvenes, yo vine / a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería / y marcharme entre aplausos
envejecer,morir, eran tan sólo / las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo / y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir, / es el único argumento de la obra.
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